domingo, 30 de marzo de 2014

Puré de verduras y jamón

Hace poquito leía a Carlos Dube, de Mercado Calabajío, comentar que le gustaría que volviésemos a utilizar la palabra "puré" en vez de "crema" y no sólo porque las cremas llevan leche y los purés, no; sino porque la propia palabra "puré" es bonita a rabiar y muy tradicional. Como comparto plenamente sus reseñas, le dedico este delicioso y sencillo puré de verduras y jamón. 
Este purecito es muy sencillo de hacer y muy sabroso. Está lleno de propiedades y conforma una estupenda fuente de vitaminas y minerales. Además, para quienes no son fans de los purés, cremas y sopas, decirles que el toque del jamón le da un puntito canalla que les va a encantar. Los chips de ajo aportan el toque crujiente y merece la pena añadirlos. 
A mí, personalmente, me gustan mucho los caldos, cremas, purés y sopas para cenar. Me calientan el estómago y me saben a gloria. Son comidas sencillas y que te dejan satisfech@. También puedes dedicar un día a la semana o cada quince días a comer exclusivamente este tipo de comidas. Verás qué bien te sientes a medio plazo. El cuerpo se libera de toxinas que se van instalando en nuestro organismo y que hacen que nos duela la cabeza, suframos gases, se nos acumulen líquidos en las piernas, nos salgan granitos en la cara... 
Ya sólo queda sentarse, ponerse cómod@ y tomarse tranquilamente un tazón de este riquísimo puré de verduras y jamón. Y si hacen mucha cantidad porque las verduras están a buen precio, pueden congelar el puré en porciones individuales. En este caso, no lo recomiendo plenamente, porque el puré lleva papa y ésta no es buena amiga de la congelación, pero en otros casos... ¡Sin problema! 
Comienza el mes de abril, por lo que les deseo lo disfruten a tope. Buena semana a tod@s.
miércoles, 26 de marzo de 2014

Pollo indio

Se me van los ojos a las cosas de colores. No puedo evitarlo. Cuando veo que mis amigas se decantan por tonos muy uniformes, parejitos y discretos, me siento un bicho raro; un insecto enloquecido pululando de una enorme flor roja a una florecilla lila, liba que te liba... Necesito acicalarme con colores y, a poder ser, más de uno. Mi casa es como una reserva natural en medio de la Amazonía colombiana. Y siempre necesito más. A menudo pienso que el espíritu que vive en mí es un diosecillo azteca, de los dicharacheros creo yo, que me pincha y me exige que derrame el pantone por toda mi existencia. ¿O quizás un papagayo? ¿Una mariposa monarca con sus fantásticos tonos anaranjados? A saber por qué siento esa atracción por los colores llamativos, vibrantes e intensos. En cualquier caso, y a lo que iba, es que, a la hora de comer, me pasa lo mismo. ¡Necesito color en mis comidas! Supongo que, por eso, el kadai chicken de Kako fue love at first sight. 
Intenté ser lo más fiel posible a la receta de En Guete... Lo intenté, pero no lo conseguí plenamente. Introduje algunas variaciones, como poner trozos de pollo con sus huesecillos o añadir chile fresco y calabacín en bastoncitos. Kako, tú me perdonas, ¿verdad? ¡Qué cosa más bonita y deliciosa! ¿No entra el plato por los ojos? Rojo y verde son colores complementarios entre sí y son maravillosamente perfectos al observarlos juntos. Por eso nos gusta tanto un plato de tomates cortados con perejil picado por encima. No sólo es que estén buenos de sabor, es que, al verlos, nos sentimos satisfechos porque a nuestro cerebro le encanta esa percepción cromática. Y, aunque pensemos que es una estupidez irracional, nos sentimos mucho mejor después de haber comido un plato de alimentos rojos y verdes. ¿Que no te lo crees...? Experimenta con los colores y la comida y te demostrarás a ti misma que efectivamente es así. Por cierto, sigo teniendo pendiente hablarles más de los alimentos y los colores. A ver si lo anoto y preparo algo bonito para ustedes.
Nota de interés: el garam masala es una mezcla india de especias que conlleva, generalmente, canela, clavo, nuez moscada, pimienta negra y cardamomo. Hay versiones distintas, pero esas especias reseñadas son las más usuales.

Ya ven que se trata de un plato sencillo y de los que requieren tener una buena hogaza de pan cerca. Kako lo acompañó con un delicioso pan naan, pero puede ser arroz basmati. Personalmente, creo que le va mejor comerlo con pan, pero cada cual que elija según sus preferencias.
Un plato sano, de rechupete y francamente bonito.
domingo, 23 de marzo de 2014

Habas con papas, jamón y huevos

Hay ocasiones en las que la luz empieza a vislumbrarse el final del túnel y te sientes feliz... Tomas decisiones importantes que podrían parecer irracionales para otros, pero tú tienes la certeza de que son el primer paso para cerrar una etapa gris y dar comienzo a un nuevo camino. No hay vuelta atrás. Algo bueno está ya en marcha. Y...¡la primavera ya está aquí! ¡Ha comenzado la temporada de habas!
La primavera  nos trae un tiempo revuelto. Ahora hace sol y, en unos minutos, el cielo se nubla y cae un chaparrón. Así ha amanecido esta mañana. Pero, la naturaleza nos regala también excelentes productos de temporada, como estas deliciosas habitas tiernas. Las tomas entre los dedos, haces apenas un poco de fuerza y explotan en un precioso verde. Crudas son dulces y delicadas... Cocinadas despliegan un arsenal de sabor y aroma. ¡Maravillosas!
Ésta es una receta muy sencilla, muy baratita, muy saludable y sabrosísima. Pocos ingredientes, pero de temporada y de calidad: habas, puerros y papas están en plena temporada. Cuando vayas a hacer la compra, no te olvides de llenar tu carro de productos de temporada. Son los más sanos, los de mejor sabor y los que te van a salir más económicos, pues este plato tan completo no te va a costar más de 3€ por persona. No me digas que no merece la pena tenerlo en cuenta... 

En mi caso, las papas, las habas y los huevos son de origen completamente conocido: las papas y las habas, de la finca de mis padres y los huevos, comprados a la vecina que tiene unas estupendas gallinas que pululan a sus anchas comiendo todo lo que pillan. 
Las habas son fibra pura, así que si tienes problemas para ir al baño, olvídate de tontos y engañosos productos lácteos y céntrate en alimentos de temporada repletos de fibra, como lo son las habas. También tienen vitamina B9 o ácido fólico, por lo que son esenciales para mujeres embarazadas, para disminuir problemas cardíacos y para disminuir el riesgo de padecer determinados tipos de cáncer (leucemia). Tiene otras vitaminas, pero, sobre todo, muchos minerales (magnesio, potasio, fósforo...). En alguna ocasión está bien que recurras a suplementos alimenticios, pero, si tienes estas pastillitas verdes llamadas habas, cómelas al menos 1 vez por semana. Yo te propongo mi receta: diferente, completa, saludable y deliciosa.
Les deseo que disfruten de esta tarde de domingo y que comiencen la semana llenos de energía y un poquito más felices.
martes, 18 de marzo de 2014

Cous cous de 7 verduras y ternera

Quienes me conocen personalmente o me siguen a través del blog o cualquier otra red social saben que tengo una especial relación con el mundo de las especias. Para mí son mágicas y cualquier cosa sabrosa puede ser transformada en un delicioso manjar si es tocado por la varita de la especia apropiada. En casa, como si de una colección se tratara, voy atesorando especias de todos los rincones del mundo. A veces me olvido de etiquetarlas, así que, destapo el botecito y... ummmmmmm. ¡Ya sé cuál es! En cualquier caso, yo no las uso en virtud de los nombres que las definen, sino que lo hago en función del aroma, incluso del color, ya que inmediatamente sé con qué ingrediente debe usarse cada una o si a alguno de mis platos le falta alguna de estos celestiales complementos culinarios. Es simplemente intuición y memoria olfativa y gustativa, por lo que me resisto a aleccionar a nadie sobre qué especia debe llevar cada plato: cocinar es regalar un placer para los sentidos y cada persona, cada cociner@, regala lo que quiere a quien quiere. 

Especias... ¡Hasta el nombre es lindo!
Whole Kitlchen en su propuesta salada para el mes de marzo nos invita a preparar un clásico de la cocina árabe: cuscús.

El cous cous o cuscús es un plato tradicional, muy similar al de cualquier región gastronómica europea, pues utiliza las verduras de temporada del lugar, un poco de carne y, en este caso, la sémola de trigo. No queda tan lejos del puchero canario, el andaluz, el cocido madrileño o el gallego. Con variaciones, claro está, pero en esencia, lo mismo: verduras, carne y algún hidrato. ¡No se echen las manos a la cabeza! No somos tan diferentes...

Para afrontar el reto de Whole Kitchen, yo me he decantado por el cous cous que más me gusta, el de verduras, aunque le he añadido morcillo de ternera, para lograr un buen caldo y que fuese más completo. Mi cuscús es el de 7 verduras, el más típico y tradicional del Magreb. No sólo lo comen los musulmanes, sino también los judíos y los cristianos. Fíjense qué bien: un plato que hermana religiones y culturas. ¡Y estómagos! Porque hay que ver qué rico está, qué plato tan completo y qué saludable. Por ser el plato más tradicional del Magreb, he querido brindar un homenaje al Norte de África y he querido servir el plato tal cual se hace en cualquier casa de buen magrebí. Sin artificios de ninguna clase. Buenos ingredientes en una buena bandeja para comer en buena compañía. ¿Hay algo mejor?
Como homenaje especial a Túnez, país que me encanta, he añadido algo que en casa jamás falta: unos buenos dátiles (por favor, con hueso... Siempre con hueso). Si te animas a comer el cous cous con la mano, te sabrá aún mejor; pero, no es una conditio sine qua non. Todo un lujo de comida para compartir con tus seres queridos.
Las verduras que yo le he puesto son opcionales, aunque en las mesas magrebíes no faltan los garbanzos (es legumbre, lo sé, no verdura, pero se cuenta como tal), la calabaza, el calabacín y la zanahoria. Puedes poner nabo, papa, batata... Lo que tengas o prefieras. Hay quien añade concentrado de tomate en vez de tomate troceado, pero a mí me parece que degrada el sabor del cous cous. Tampoco me gusta usar papa, porque como hidrato de carbono ya tenemos la sémola de trigo. La batata, que me encanta, endulza demasiado el cous cous, así que la reservo para otra clase de guisos y potajes. Puedes eliminar completamente la carne; en ese caso, añade más garbanzos o incluso puedes incorporar habas, que gustan mucho en el Magreb. Puedes sustituir la ternera por cordero o por pollo. ¡Incluso poner las 3 carnes! Hay un cous cous que llaman real y procede de Argelia que lleva muchas clases de carne, así que, si en tu casa son muy carnívoros, puedes optar por ése. Seguro que encuentras el cous cous que más te gusta preparando tu propia versión. 
Nota: el ras el Hanout es una mezcla de varias especias que van desde 4 a 30. En una tienda o puesto del zoco, el mercader tendrá en un sitio preferente su ras el Hanout particular. La mía es propia y lleva comino, cardamomo, semillas de cilantro, pimienta negra, nuez moscada, clavo, canela, jengibre y un poco de cúrcuma. No me preguntes en qué cantidad cada una, porque la hice a mi gusto personal, así que, seguramente, destaqué el comino, la pimienta, la nuez moscada, la canela y la cúrcuma y dosifiqué el cardamomo y el clavo. ¿Te atreves a hacer tu propia mezla? Te valdrá para muchos platos de ternera y cordero, verduras, arroces... ¡Incluso en algunos dulces!