Quiches: platos muy socorridos.

Las quiches son tartas saladas, es decir, pasteles basados en huevo y algún tipo de leche y forrados de masas de harina horneados

Provienen de Francia, donde destaca la quiche lorreine, basado en huevo, nata y tiritas de bacon. Sin embargo, podemos decir que la quiche tiene tantísimas posibilidades que la
 convierten en un plato estrella para aprovechar restos que tengamos en la nevera (al igual que las lasagnes, canelones, ensaladas...). 

La elaboración básica de cualquier quiche es bien fácil. En primer lugar, para hacer la masa, necesitaremos 2 vasos de harina, 1 huevo, sal y unos 75 cl de agua tibia. Haremos un volcán con la harina, echaremos el huevo sin batir en el centro, así como la sal, y amasaremos mientras vamos añadiendo poco a poco el agua tibia a la mezcla. Debe quedar una masa homogénea y compacta, pero manejable con los dedos; casi como plastilina. Cuando lo hayamos logrado, la dejaremos reposar durante 30 minutos bajo un paño de cocina (limpito, por favor...). Una vez transcurrido este tiempo, estiramos la masa con un rodillo. Debe quedar fina, pero no finísima (aunque esto ya depende del gusto del comensal, como las bases de las pizzas). La colocamos sobre una fuente de hornear y cuidamos de adherirla bien al fondo y laterales. 

En segundo lugar, y mientras dejamos que la masa repose, vamos preparando el relleno que dará sabor a nuestra quiche. Supongamos que sea de puerros y bacon. Pues bien; cortamos 2 puerros en ruedas y los pochamos en una sartén con sal y pimienta. Cuando el puerro esté bien blandito, lo echamos sobre la masa; por encima, colocamos las lonchas de bacon. Batimos 2 huevos, le añadimos 1/2 vaso de leche (o leche evaporada o nata) y vertemos la mezcla sobre nuestro pastel salado. Lo cubrimos de queso rallado (el que más nos guste) y lo horneamos durante 20 minutos a 180ºC.
 Ésta es la elaboración básica de las quiches, pero podemos añadirle las especias que queramos; podemos hacerlas de pescado o carne; de verduras variadas; etc. Queda a la imaginación y gusto de cada un@ y, como no, a lo que quiera aprovechar de su nevera.

Son platos fáciles y muy socorridos, estupendos para dejar preparados de un día para otro. Pueden comerse fríos o calientes; con o sin salsitas...

¿Qué me dicen...?. ¿Se animan a probarlas?. 

Etiquetas: