Queque (bizcocho) de limón al aroma de palo menorquín

De vez en cuando me gusta hacer un buen queque (vocablo canario que procede de una deformación fonética del inglés "cake" y que significa "bizcocho"), aunque quienes me conocen saben que no soy muy amiga de este tipo de dulces. Prefiero otras "golosinas", pero, tampoco viene mal hacer alguno de vez en cuando y contentar al personal. Además, un buen queque casero es un dulce sano y que se puede comer sin hacerse el hara-kiri por haberse saltado la dieta... ¿O no?. 
En esta ocasión, me he decidido por dos ingredientes protagonistas en este queque: el limón (su zumo y ralladura) y el licor de palo menorquín. El licor de palo es una bebida alcohólica típica de las Illes Balears. Su sabor se asemeja al caramelo quemado y tiene una alta graduación. Yo soy incapaz de tomarlo solo, pero es buen digestivo y en postres es realmente exquisito. Si tienen la oportunidad de viajar a Menorca (o a cualquiera de las Illes Balears), les recomiendo que adquieran una botellita, junto con la ensaimada o el queso Maó. 

Allá voy con los ingredientes de este queque que sale bastante grandito:
- 4 huevos
- 1 yogurt de limón (desnatado)
- 3 vasos (de yogurt) de harina
- 1 vaso de azúcar
- 1/2 vaso de aceite de girasol
- 1 sobre de levadura
- la piel rallada de medio limón y el zumo de ese medio limón
- 50 cl de licor de palo menorquín
- azúcar glass para decorar

En cuanto a la elaboración, no tiene mucha ciencia, más que la de tener en cuenta la temperatura del horno y que el calor provenga sólo de la parte baja durante los primeros 25-30 minutos. Los pasos serían los siguientes:

1º) Batir los huevos alegremente con el azúcar, el yogurt, el aceite, el zumo y la ralladura del medio limón. Es necesario que se airee mucho esta mezcla y que se vuelva blanquecina. Añadir el licor de palo y continuar batiendo.
2º) Añadir la harina y la levadura tamizadas y mezclar con movimientos circulares pero enérgicos.
3º) Verter la mezcla en un molde previamente pintado con aceite y algo enharinado. Llevar el recipiente al horno, poniéndolo de la mitad para abajo, a 160º y con el calor sólo abajo durante 30 minutos. Luego, 10 minutos más con el calor arriba y abajo y el ventilador, para que se dore un poquito más. Dejar enfriar, desmoldar y espolvorear un poco de azúcar glass.



¿Qué...?. ¿Les apetece una porción de esta ricura?.

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