Tarta semifría de chocolate negro y piña

El viernes 5 de febrero fue el cumpleaños de mi padre. El angelito cumplió 68 años... Sí, como lo oyen. Y está como un chavalín... aunque le gusta quejarse de vez en cuando para que le arropemos con mimitos y atenciones. Las cosas de los papis. Quise hacerle una tartita estupenda; la que él merece.
Esta tarta se construye prácticamente igual que la famosa tarta de 3 chocolates, pero tiene una serie de peculiaridades:
+ En vez de 3 chocolates, sólo lleva chocolate negro y una crema semifría de piña que llega a parecerse a la textura de la mousse. En mi familia el chocolate blanco no gusta demasiado, por lo que me decanté combinarla con un sabor ácido, que nos encanta. Además, pensé que si se podía hacer de chocolate, ¿por qué no íbamos a poder hacerla de más sabores...?.
+ Mi padre es diabético no insulinodependiente y, por ello, no debe consumir azúcar en grandes cantidades, así que le hice una tarta a su medida y para sus necesidades: una tarta con poca cantidad de azúcar
+ No lleva base de galletas, sino que la tarta es completamente una semifría. He de decirles que fue por un error mío, porque, en principio, quería hacer la base de galletas normal de la tarta de 3 chocolates; pero ese día, se nos fastidió la goma de la lavadora, lo que implicó que Marc tuviera la lavadora medio desmontada y por en medio, así que "se me fue el baifo" y ese olvido dio lugar a una fantástica semifría... Sin base, pero perfectamente manejable a la hora de servirla.  
INGREDIENTES:
A) Para la parte del chocolate:
- 225 g de chocolate negro
- 2 sobres de polvos de cuajada
- 375 ml de nata
- 375 ml de leche desnatada
- 25 g de azúcar
B) Para la parte de la piña:
- 300 g de piña de lata en su jugo
- 2 sobres de polvos de cuajada
- 375 ml de nata 
- 375 ml de leche desnatada
- 25 g de azúcar
C) Para adornar: lo que queramos. Yo utilicé esta vez unas bolitas de chocolate, tipo maltessers gigantes, conguitos, chocolate negro fundido para hacer las letras y números...
ELABORACIÓN:
1º) Hacemos la parte del chocolate negro: ponemos a calentar la mitad de la leche, con toda la nata, el azúcar y el chocolate negro troceado. Cuando el chocolate esté totalmente fundido, incorporaremos la otra parte de la leche, previamente calentada, en la que habremos disuelto los 2 sobres de polvos de cuajada (batir muy bien para que no queden grumos) y removeremos sin parar hasta que empiece a hervir, momento en que retiraremos el caldero del fuego y seguiremos batiendo unos segundos más.
2º) Verter la crema de chocolate en la tartera desmoldable y no moverla durante al menos 5 minutos, para darle tiempo a que cuaje un poco y quede perfectamente nivelada. A los 15 minutos, más o menos, podemos hacerle unas rayas cuidadosamente con un tenedor, para que la segunda capa, la de piña, se adhiera perfectamente a la de chocolate.
3º) Hacemos la parte de piña: trituramos la piña con la mitad de la leche, el azúcar y con toda la nata. Ponemos a calentar esa crema y cuando empiece a hervir, cortamos el hervor y le añadimos la otra mitad de la leche, caliente, con los 2 sobres de cuajada bien disueltos. Removemos bien y llevamos casi al punto de ebullición, momento en que retiramos del fuego el caldero y removemos unos segundos más. 
4º) Para verter la crema de piña sobre la capa de chocolate casi cuajada, utilizaremos una espumadera o un cucharón, evitando de esta manera que la crema de piña caliente caiga bruscamente sobre la capa de chocolate y la malogre. Dejaremos que pasen unos 4-5 minutos sin mover la tartera desmoldable y, cuando haya transcurrido ese tiempo, la trasladaremos con sumo cuidado a la nevera, donde deberá reposar al menos 6 horas. Si podemos dejarla de un día para otro, mejor.
5º) Para decorarla... Cada cual a su gusto. Yo fundí chocolate negro, lo metí en una jeringuilla con boquilla pastelera fina, esperé a que no estuviese tan caliente para que no saliera muy líquido (cuesta más hacer las formas de chocolate) e hice letras y números sobre papel sulfurizado o para hornear, llevándolo a la nevera para que cuajase nuevamente. Coloqué bolitas de chocolate y conguitos y... ¡lista!
A nosotr@s nos pareció deliciosa, interesante su contraste de sabores y muy delicada la textura casi de mousse que tenía. ¿Se animan ustedes a hacerla y a probarla...?.

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