Mi primer pan: pan de matalauva.

No se imaginan lo entusiasmados que estamos Marc y yo con este pan. Es nuestro primer pan. Hemos estado mirándolo como tontos mientras se hacía en el horno... No le quitábamos la vista de encima; como si nuestra mirada influyese en el resultado. No lo sé. Pero...¡ha salido del horno tan bonito!. ¡Y qué aroma!.
Llevaba bastante tiempo queriendo atreverme a hacer pan. Veía que muchas amigas blogueras hacían sus pinitos y les quedaban unos panes fantásticos (Carmen Rosa, va por ti); pero yo me veía algo incapaz de lograrlo. He de confesarles que me aburre enormemente amasar. Sí, lo sé, es en lo que se basa el pan. Pues por eso no terminaba de animarme. Sin embargo, hoy ha debido producirse una conjunción de planetas y se han dado todos los elementos necesarios para que, finalmente, me lanzase a la piscina. El más importante de los elementos ha sido que Marc ha llegado pronto de trabajar y se mostró dispuesto a amasar por mí. ¡He visto el cielo abierto!.
He utilizado una receta base que he encontrado por Internet en Directo al Paladar y la he tuneado un poco, más que nada porque me sabe más hacer las cosas a mi modo. Además, le he añadido "matalauva" o anís verde, una hierba que en Canarias nos encanta en el pan. No sé si han probado alguna vez pan de matalauva, pero se queda un saborcillo dulzón y bastante aromático que me gusta muchísimo.
INGREDIENTES para el pan que ven en las fotos:
- 750 g de harina de fuerza
- 1 tabletita de levadura fresca (25 g)
- 1 cucharita pequeña de sal
- 450 cl de agua tibia
- 1 cuchara sopera de matalauva (también llamada matalahúva, anís verde, hierba dulce...)
- harina para espolvorear en la mesa
- aceite para engrasar las manos o la bandeja si lo necesitásemos.
ELABORACIÓN:
1º) Desleir la levadura fresca en el agua tibia (no puede llegar a 40ºC o nos cargamos la levada) y esperar unos 10-15 minutos para que haga su efecto.
2º) Tamizar la harina y la sal dentro de un bol grande, añadir el agua tibia con la levadura y mezclar con una cuchara de madera (no de metal). Incorporar la matalauva y seguir mezclando. Cuando la masa esté bastante elástica y sea homogénea, seguir amasando en la mesa de trabajo, ayudándonos de un poco de harina espolvoreada para que no se pegue a dicha superficie. He leido a una amiga (Damilena) a la que su madre decía que debía amasar hasta que sudase el techo y me ha hecho gracia ese comentario... O sea que, al menos, unos 15 minutos hay que amasar, doblando la masa hacia dentro y estirándola una y otra vez. Hacer una bola y ponerla en una fuente limpia enharinada, dejando que leve en un sitio oscuro y tibio durante 1 hora y 30 minutos (primera levada).
3º) Volver a amasar unos 5 minutos más y meter la bola de masa en una fuente limpia y enharinada y ésta en el horno a menos de 50ºC durante unos 30 minutos (segunda levada).
4º) Dar forma al pan, colocarlo en una bandeja espolvoreada con harina y hacerle unos cortes largos con un cuchillo bien afilado, para que se forme más costra. Rociarlo con agua con un vaporizador y espolvorearle un poco de harina por encima.
5º) Meterlo en el horno, precalentado a 220ºC, con un bol con agua que mantenga la humedad, que es la que favorece la costra del pan. Tenerlo a esa temperatura durante 15 minutos y otros 15 minutos a unos 180ºC. Por si acaso, decirles que yo le puse el ventilador y lo vaporicé con agua 2 veces. A los 30 minutos lo saqué y salió esta preciosidad de pan. 
A tener en cuenta: cuando saquemos el pan del horno, golpear suavemente con él una superficie dura. Debería sonar hueco. Así sabemos que está bien hecho también por dentro. Es necesario que el pan se coloque en una rejilla, para que el calor no genere humedad que pueda ablandar nuestro maravilloso pan. 
Cuando pasó un buen ratito, y ya desesperados Marc y yo, cortamos unas rebanadas de pan (para él son "llescas", por eso de ser menorquín) para ver cómo había quedado la miga. Les diré que la corteza es crujiente y gordita, nada dura, y no se desmenuza como la de los panes que venden en cualquier sitio hoy en día. La miga es jugosa, tierna, pero no blanducha. Y el toque de matalauva... ¿Qué quieren que les diga?. Deben probarlo... Nosotros ya lo hemos probado, untado con una deliciosa mermelada casera de calabaza y melón que nos da una tía de Marc de Menorca y que está deliciosa. 
No sé por qué me da la impresión de que me voy a hacer una adicta a hacer pan en casa... ¿Ustedes qué creen?.

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