Pan de pipas y matalauva

Aquí vengo con más pan... Y es que, lo que muchas de ustedes me dijeron y a lo que no hice caso, es toda una verdad: si haces pan una vez, se convierte en una adicción. Pues bien, no sé si es una adicción a simplemente hacer pan o, más bien, a comer ese pan; y es que no tiene nada que ver con el pan que habitualmente compramos y comemos. Es un pan más consistente, más sabroso y en el que todo sabe mucho mejor...
La receta es prácticamente la misma que la de mi primer pan, con la ligera variación de que he introducido pipas peladas, le he puesto un pelín más de sal marina y también más matalauva (matalahúva, anís verde...) y he dado forma distinta a la masa que resultaba de esos ingredientes: 2 pequeñas hogazas (pan redondo) y 2 barras crujientes y estupendas.
Al incorporar más matalauva le dotamos de un aroma maravilloso y de un sabor con un toque más anisado que personalmente me encanta. Las pipas también contribuyen a un saborcito ciertamente peculiar, así como una textura distinta, claro está. Y el toque de más sal es porque creo que, huyendo siempre del abuso de la sal, me quedé corta la vez anterior.
A mí me gusta muchísimo la corteza en el pan y a Marc la miga, por lo que ambos quedamos muy satisfechos con estos bonitos y deliciosos panes.

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