Bollos de vainilla y cúrcuma

Estamos teniendo unas tardecitas la mar de extrañas por Gran Canaria. No llueve, pero hay tanta humedad en el aire y en las nubes que salen arcoiris mires hacia donde mires. Me encantan los arcoiris... Y me encanta la canción Somewhere over the rainbow inmortalizada por la mítica Judy Garland para la película El Mago de Oz, en 1939. Ha llovido mucho desde entonces, pero me sigue pareciendo una delicia musical. No les voy a cantar, porque no quiero que la pobre Garland se retuerza de risa en su tumba; no... Sólo les dejo la foto que tomé desde el balcón de mi casa y que me pareció tan linda que acompañaría bien a estos bollos de vainilla y cúrcuma que hoy les presento.
El fin de semana pasado hice un amago de bollos suizos. Digo "amago", porque fueron eso... Un intento y poco más. Estaban buenos de sabor, pero fueron muy complicados de hacer porque la masa se me escurría entre los dedos y me fue casi imposible darles forma; así que salieron de la forma que les dio la gana. Comentándoselo a una amiga virtual, Ana, me comentó que ella los iba a hacer tomando la receta que Leoletta había subido a su blog. Estuve mirando en el blog de esta malagueña estupenda y pensé que yo también quería hacerlos y que me salieran tan bonitos y tan ricos como le habían quedado a ella. De su receta deduje que mi error había sido emplear harina de repostería en vez de harina de fuerza, además de emplear una cantidad fija, en vez de usar tanta harina como la masa pidiese, pues a menudo las masas son variables como veletas y piden más o menos harina en función del grado de humedad ambiental y, como estaba cayendo tanta humedad en Gran Canaria... Pues la masa resultante fue muy pringosa e inmanejable por completo.
Pero de todo se aprende y pensé que tenía que hacer unos estupendos bollos suizos como los que vi en el blog de Leoletta. Pero, no queda ahí el dilema. ¿Hacer bollos suizos o hacer algo parecido pero que me apetezca más?. Como soy la reina del tuneo, la cabeza y la imaginación se me disparan y recordé que mi amiga Luisa, una leonesa residente en la ciudad sueca de Malmö, me había enviado por email una receta de unos bollos de azafrán suecos muy típicos de diciembre, que se llaman "Lussekatter" o "safranbullar" que me llamaron mucho la atención. Pues bien, cogí de aquí y de allá, y me salieron estos apetitosos y tiernos dulces... La masa es casi la de los bollos suizos, pero aderezados según mi conveniencia y decorados casi como esos bollos de azafrán suecos.
Los INGREDIENTES para 8 bollitos son los siguientes:
- 100 ml de leche desnatada
- 100 g de azúcar
- 50 g de mantequilla
- 40 g de levadura fresca
- 2 huevos
- 300 g de harina de fuerza (la receta ponía 275 g, pero yo necesite 300)
- una pizca de sal
- una ramita de vainilla
- 1 cucharadita de cúrcuma en polvo
- para decorar: 2 cucharaditas de azúcar, 1 cucharadita de agua de azahar, unos arándanos deshidratados
- un poquito de aceite para dar forma a la masa
- papel sulfurizado o para hornear
Para la ELABORACIÓN, daremos los siguientes pasos:
1º) Desleir la levadura en la leche tibia.
2º) Mezclar los huevos con el azúcar y la mantequilla ablandada. Incorporar la harina tamizada, junto con la sal, la vainilla del interior de la ramita y la cúrcuma. Verter la leche y la levadura encima y amasar durante 5 minutos con amasadora y unos 15 si lo hacemos a mano.
3º) Dejar reposar la masa tapada unos 45 minutos (si hace frío, meterla en el horno a unos 45ºC) para que leve al doble de su tamaño inicial.
4º) Ponernos unas gotitas de aceite en las manos y amasarla un poco para quitarle el aire. Hacer un bollo grande y redondo y cortarlo en 8 trozos.
5º) Hacer con cada trozo unos "churros" o rulos y disponerlos enrollados sobre sí mismos, a modo de caracolas, sobre la bandeja del horno cubierta con el papel sulfurizado. Pintarlas con el huevo batido, añadirle un poquito de azúcar húmeda (mezclar las 2 cucharaditas de azúcar con la cucharadita de agua de azahar para que formen grumitos) por encima y colocarle un arándano deshidratado en el hueco de la espiral.
6º) Hornear durante unos 8 minutos a 225ºC con la bandeja colocada de la mitad para abajo del horno y, si tenemos ventilador, mejor. Cuando haya transcurrido el tiempo, apagar el horno y dejar la bandeja un par de minutos con la puerta del horno entreabierta. Sacarlos y dejarlos enfriar.


He de decir que los bollitos son increíblemente tiernos y tienen un sabor tan delicado que, mientras lo mordía, me paraba a mirarlo para ver si realmente era un bollo hecho por mí misma. Fíjense en lo esponjosos y amarillitos que quedaron. Son un lujo y, según he leido, se pueden congelar, así que, amigas y amigos, hagan unos bollos de vainilla y cúrcuma y cománselos dándose un homenaje. Que la vida son tres días y hay que disfrutarlos; siendo moderad@s, sí, pero también queriéndose a sí mism@s y regalándose, de vez en cuando, un caprichito que les haga felices. No cuesta tanto y el grado de satisfacción es tan alto que realmente merece la pena. 

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