Ocio, lectura y mi torre de texturas

Mañana domingo 30 de mayo celebramos el Día de Canarias en nuestra Comunidad Autónoma y, al caer en domingo, el día de fiesta es trasladado al lunes siguiente, con lo que vamos a disfrutar de un largo fin de semana. Me encanta retozar perezosa en la cama un ratito más. Quizás aprovechemos para ir a la playa, pero, tal y como se están presentando el tiempo, empiezo a tener serias dudas. Es muy raro, pero el mes de mayo toca a su fin, el mes de junio está al caer y aún el sol no calienta lo suficiente como para quitarse la ropa y quedarse en bikini. Habrá que tener paciencia y esperar unas semanillas más antes de pasear las carnes bajo el sol.
La parte positiva del mal tiempo es que me deja más tiempo para otra de mis aficiones: la lectura. Tengo épocas en que me convierto en una devoradora insaciable de libros de tipos variados. Y es curioso cómo algunos libros llegan a engancharme. Ha sido el caso de la Trilogía Millenium. Que le pregunten a Marc lo enganchada que he estado y el poco caso que le he hecho mientras no los fulminé por completo. Fue como un vicio, pero de los buenos, de los que llenan de energía y a una le dan ganas de convertirse en escritora de novelas. ¡Qué subidón!.
Me llevaba los libros de la trilogía a todas partes y no era capaz de soltarlos por la noche. Si les gustan las novelas negras, no deben perdérselas. Ya sé que hay quienes han considerado a esta trilogía como el boom de una moda pasajera, pero no estoy de acuerdo. Creo que son unas estupendas novelas negras con una temática y unos personajes terriblemente actuales y sugerentes. La forma de narrar es veloz y, aunque no es nada lineal en el tiempo, llega un momento en que te sientes cabalgando del pasado al presente y a la inversa sin ningún problema y sin sentir aburrimiento en momento alguno. Y tengo que admitir que la narrativa sueca siempre me ha impactado. Su realismo y esa narración desprovista de abalorios superfluos me fascina y me trasporta. Recomiendo fervientemente su lectura.
Y, para completar el fin de semana, qué mejor que aderezarlo con unos ratos entretenidos en la cocina y unos platos sencillos, frescos y cargados de vitaminas. ¿Qué les parece si les muestro una atractiva torre de vegetales regada con un excelente aceite de oliva virgen extra?. Pues allá va...
INGREDIENTES (2 personas):
- 1 berenjena mediana
- 1 calabacín mediano
- 1 tomate mediano
- rúcula
- champiñones naturales
- 4 pimientos del piquillo
- brotes de soja
- queso majorero curado rallado (es un queso de cabra canario, de Fuerteventura a más señas)
- AOVE
- sal y pimienta negra molida
ELABORACIÓN:
1º) Cortar el calabacín y la berenjena, así como los champiñones, en ruedas gorditas y cocinarlos a la plancha. Salpimentarlos una vez hechos.
2º) Montar la torre: colocar la rúcula en el plato, encima una buena rueda de tomate con un pelín de sal, ruedas de calabacín, de berenjena, los champiñones laminados y 2 pimientos del piquillo por torre. Coronar por un puñadito de brotes de soja bien crujientes y un poquito de queso rallado.
3º) Regar con AOVE al gusto y servir tibio.
  
A tener en cuenta:
- Las verduras a la plancha tienen un sabor muy especial y más acentuado que cuando están cocidas o hechas al vapor, así que son ideales para esta clase de platos que bien pueden ser un fantástico entrante, una cena magnífica o, incluso, un buen plato completo si le añadimos un poco de carne o pescado. Además, son un maravilloso cóctel vitamínico muy a tener en cuenta.
- Esta torre combina diversas texturas que la hacen muy apetitosa y saciante, ideal para quienes desean mantener su peso sin renunciar a una sabrosa y correcta alimentación. Lo jugoso del tomate, la textura tierna pero turgente de los vegetales y champiñones a la plancha y el crujiente de los brotes de soja, convierten a esta torre en un plato muy interesante y apropiado para estos meses de estío que se acercan.
- El queso majorero es un indispensable en las despensas canarias. Delicioso y franco de sabor, con un toque harinoso que lo hace distinto a los demás quesos de cabra. Supongo que la mayoría de ustedes no lo conocen, pero, si tienen ocasión, háganlo porque se enamorarán para siempre. A ver si un día me armo de valor y cuento algo serio sobre los maravillosos y abundantes quesos en mi tierra. Las Islas Canarias son un zurrón sin igual de quesos que muy pocas personas fuera de las Islas conocen. 

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