Paccheri rellenos de carne de soja (paccheri stuffed with soy meat)

Hoy, finalmente, ha amanecido un día precioso, de un intenso color azul. Hacía algo de frío cuando salí de casa destino la piscina, pero se respiraba un aire fresco y puro que hasta costaba un poco respirar. 
Cuando he llegado a la piscina me he percatado que había muy poca gente dentro del recinto deportivo e incluso dentro del vestuario de mujeres no se veía mucha actividad, cosa rara, teniendo en cuenta que, cuando se van acercando las fechas estivales, aparece gente de debajo de las piedras en los gimnasios, centros deportivos municipales y en general. Es como una epidemia que resurge cada año en las mismas fechas: hombres y mujeres que nos miramos al espejo y nos vemos demasiado blanc@s, demasiado regordet@s, demasiado blanduch@s. Y he ahí que tod@s acudimos, como hipnotizados, hacia los gimnasios en busca de la cura milagrosa que nos haga ser más guap@s, más esbelt@s, mejores... 
Casi ninguna de estas personas consigue nada milagrosamente y la mayoría abandona a la primera dificultad de cambio. Lo cierto es que nuestra sociedad no premia el esfuerzo y sólo quiere soluciones inmediatas. Es como un niño que quiere todo ya de ya para satisfacer sus pequeñas necesidades perentorias. La sociedad de la inmediatez... 
Yo no me excluyo de esta búsqueda absurda de la perfección (¿y quién decide por mí lo que es perfección...?), pues vivo dentro de la sociedad y es muy difícil desvincularse de ella. Me gustaría ser más alta, más guapa, más delgada, pero sé que no lo voy a ser jamás, así que, ¿para qué agobiarme y dejar ratitos de felicidad en el camino?. Porque ésa es otra cosa... Tampoco creo en la felicidad como un estado permanente del que disfrutan algunas personas. Yo no creo en la felicidad como un concepto lineal y no creo que haya personas que sean felices todo el tiempo que duran sus vidas. Soy más epicúrea en ese sentido y creo que cada persona debe cultivar cuerpo y mente para obtener pequeños momentos que nos llenen de felicidad. Tod@s tenemos momentos felices y momentos en los que no lo somos e incluso en que somos infelices. ¿Saben cómo puedo yo ser feliz por un instante...?. Muy fácil. Con un buen plato de pasta, como éste, vegano y sabroso. Y si no me creen, prueben a hacerlo.
INGREDIENTES:
- paccheri (esa pasta que parece un rulo del pelo...)
- soja texturizada
- cebolla roja muy picadita
- pimiento verde finamente picado
- AOVE, sal, pimienta negra molida, curry inglés
- salsa de tomate casera, concentrada, con toque de ajo y aromatizada con orégano.
ELABORACIÓN:
1º) Cocer los paccheri en abundante agua con sal y como se reseña en el envase (la cocción es  bastante más larga que la de la pasta normal, pues puede llegar a los 20 minutos).
2º) Hidratar la soja texturizada en el agua que indica el envase, añadir 1 cucharada de aceite y dejar reposar unos 10 minutos. Eliminar el agua que no haya absorbido.
3º) Pochar la cebolla y el pimiento e incorporar la carne de soja, rehogar bien, salpimentar y espolvorear con 2 cucharaditas de curry inglés. 
4º) Rellenar los paccheri con la mezcla de carne de soja, calentarlos en el microondas si hiciera falta y servirlos con un par de cucharadas de la salsa de tomate concentrada.
A tener en cuenta:
- La soja texturizada es soja que, al hidratarse, adquiere una textura muy curiosa y similar a la carne molida, por lo que, siempre podemos tenerla en casa y recurrir a ella para rellenos, lasañas, etc. Se compra en herbolarios e incluso en las zonas dietéticas de grandes supermercados. No dejen de probarla. Merece la pena.
- Los paccheri se pueden rellenar de lo que una prefiera y pueden servirse casi como canelones. A los niños les parecen divertidos y podemos meterle zanahoria, calabacín, etc., triturados, de modo que no lo noten para que no rechacen el plato.
- La salsita de tomate es un punto fundamental de este plato, pues, dado que la soja texturizada, se parece a la carne, pero evidentemente no lo es, siendo más insípida que aquélla. Debemos "engalanarla" y realmente será un plato vistoso y sabroso. En este aspecto, una salsa de tomate demasiado líquida estropearía este plato, al igual que una salsa excesivamente suave de sabor. Tenemos que incorporar, aparte de la sal y la pimienta molida, 1-2 dientes de ajo bien majados, un pizco de nuez moscada y comino molido, cocinarla con una hoja de laurel que luego retiraremos. Y que no falte el punto final de orégano... Ummmmmm... ¡el orégano!
Es un plato que no les dejará indiferentes y que gustará mucho a niños y adultos. Prueben y me cuentan. Aquí les espero.

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