Pastel de chocolate y fresas con pistacho (Chocolate and strawberry cake with pistachio)

Ayer les enseñé este magnífico pastelito con el que les invitaba a celebrar el primer cumpleaños de mi blog. La verdad es que cualquier excusa es buena para hacer un buen pastel de chocolate, una de mis grandes pasiones. No soy una persona golosa, pero, amig@s mí@s, el chocolate negro es una de mis debilidades. No; no voy a revelarles las otras. Tendrán que leerme un poquito más para deducirlas.
En una de mis entradas anteriores les hablé un poco sobre la importancia del cacao en nuestra dieta, dado que es un potentísimo antioxidante. Hoy aprovecharé la receta de este pastel para recordarles que es bueno para nuestra salud incluir una pastillita de chocolate en nuestras comidas diarias, pero, debería ser cacao puro o lo menos refinado posible y llevar pocas o ningunas grasas saturadas o hidrogenadas. Olvídense del chocolate blanco, que no es chocolate realmente y nos hace más mal que bien.
Volvamos a la receta de este delicioso pastel que combina un maravilloso chocolate negro, fresas naturales y queso mascarpone, así como unos estupendos pistachos iraníes, que dan el toque crujiente y original a esta dulce receta. Ha sido una receta muy meditada, pues quería aprovechar unas magníficas fresas de Valsequillo, municipio del sur de Gran Canaria, pero, como no soy muy amante de las tartas de fresas, tenía que introducir un elemento para mí imprescindible en la repostería que me gusta: el chocolate. Pero... ¿fresa y chocolate?. Vale... Ya sé que son dos ingredientes que se usan mucho en repostería, pero a mí no terminan de convencerme, aunque la película cubana me encantó. ¿La recuerdan?. Fresa y chocolate, fresa y chocolate... Necesitaba un elemento de transición y un toque de distinción y originalidad. El queso mascarpone y la miel de caña me ayudaron a suavizar la acidez de las fresas y a conferirle un dulzor natural y sutil. La capa de pistachos dotó al pastel de una textura crujiente y original, así como de un olor retronasal que hace que confundamos el aroma a tierra del pistacho con un sabor muy particular y de difícil descripción. Prueben esta mezcla y paren unos segundos para intentar describir la sensación que esos sabores, texturas y aromas les sugieren. No es sencillo de describir, pero la realidad es que es un pastel delicioso, original y que nos transporta a algún sitio con cierto exotismo
INGREDIENTES
a) La base:
- 6 huevos
- 50 g de azúcar morena
- 250 g de chocolate negro
- 100 ml de nata
- un pizco de sal
b) Crema de fresas:
- 250 g de fresas lavadas y desprovistas de las hojitas
- 150 g de queso mascarpone
- 3 cucharadas de miel de caña
- 2 sobres de cuajada
- 100 ml de nata
c) Decoración:
- 100 g de pistachos pelados
- 5 fresas cortadas en láminas
ELABORACIÓN:
a) La base: 1º) Montaremos las claras con un pelín de sal, iremos añadiendo el azúcar y terminaremos de montar. 2º) Fundir el chocolate al baño maría, incorporaremos la nata templada e iremos añadiendo las yemas una a una, mezclando todo muy bien. 3º) Mezclar las claras con la crema de chocolate, con movimientos envolventes con una pala de madera o plástico. 4º) En un molde desmoldable, coloca papel sulfurizado o de hornear, verter la mezcla encima y hornear 25 minutos a 175ºC. 5º) Dejar enfriar, desmoldar y aplastar bien con las manos, con cuidado, pero dejarlo bastante apelmazado (2-3 dedos de altura). 6º) Volver a colocar el aro al molde y reservar.
b) La crema de fresas: 1º) Triturar las fresas con el queso mascarpone y la miel de caña. 2º) Calentar la nata y añadirle los polvos de cuajada, removiendo bien con unas varillas para evitar grumos innecesarios. 3º) Incorporar la cuajada de la nata a la crema de fresas y mascarpone y remover bien. 4º) Verter la crema de fresas sobre la base de chocolate en el molde y llevar a la nevera para que cuaje y endurezca un poco (deberíamos tenerla en la nevera al menos 8 horas).
c) Machacar los pistachos sin hacerlos polvo, cubrir el pastel y adornarlo con unas láminas de fresas.

A tener en cuenta:
- Esta base de chocolate es una receta de Eva Arguiñano. Ya la había empleado anteriormente y me pareció simplemente deliciosa. Es una base que no lleva nada de harina, por lo que les extrañará ver cómo sube en el horno sin llevar harina y levadura. Pues bien, las claras montadas, el chocolate fundido al enfriarse y las yemas de los huevos son los elementos clave para conseguir una textura arenosa y con profundo sabor a chocolate que les maravillará. Una vez tibia, deben proceder a aplastar esa base y es lo que conferirá a la misma esa textura curiosa y chocolateada. Les recomiendo fervientemente que hagan esta base para alguna de sus tartas o pasteles, porque no les defraudará. Es una maravilla.
- Este pastel debe hacerse de un día para otro, para que la base se vuelva más consistente y la crema de fresas cuajada intensifique su sabor.

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