Cosecha propia

Pocas cosas hay más reconfortantes que comer lo que una misma ha sembrado, cultivado, pescado... De verdad, es realmente maravilloso darle un bocado a una sandía que hemos cultivado con nuestras manos y paciencia. 
Bueno, la verdad es que la sembró Marc, que ha llegado a estar obsesionado con las sandías y melones, pues era el primer año que las cultivábamos en la finca de mis padres. Soñaba con las sandías, que le apasionan, y se desvivía por proteger los melones del ataque de los conejos que aprecian mucho su dulzor. Lo que se han podido reír mis padres con esta pequeña obsesión de Marc. ¡Y yo!. Pero, llegado el día de recoger la cosecha, aunque no nos han salido todas las sandías y melones que sembramos, dada la humedad veraniega que estamos teniendo. No obstante, puedo dar fe de que esta sandía ha sido la mejor que hemos comido en años: dulce, jugosa, con tanto sabor que dudas que sea una sandía. ¡Y qué aroma...!. Tiene muchas pepitas; eso sí... Pero ha sido cultivada sin alteración genética, sin fertilizantes, sin químicos de ninguna clase. Todo un lujo para los tiempos que corren, donde la verdura y la fruta es bella, pero insípida. Un horror.
Sólo hemos recogido una sandía y varios melones, así como bastante fruta y varias clases de verduras, pero personalmente se me hincha el pecho de orgullo y me siento muy afortunada de poder disfrutar de estas pequeñas joyas gastronómicas, más teniendo en cuenta lo que me gustan las frutas y verduras. Si tienen ocasión, cultiven algunas frutitas y verduras en sus jardines y, si no tienen, ayuden a algún amigo a sembrar o a recoger la cosecha y, como contraprestación, pidan llevarse unos tomates, alguna lechuga, unas naranjas o manzanas... Comer lo que una cultiva es estupendo; no les exagero. Si encima intentamos no echarles productos químicos perjudiciales para el medio ambiente y que merman su sabor en pro de su belleza, es mejor para la salud de La Tierra, para nuestra salud y la de nuestras familias. 
No me digan que no se les van los ojos a estos productos que amablemente nos ofrece la naturaleza. ¿No deberíamos ser más agradecidos con quien nos permite vivir?.
Aprovecho este foro de encuentro para manifestarles que debemos prestar más atención a lo que comemos y exigir a nuestros gobiernos que sean más pulcros y restrictivos con lo que las grandes multinacionales de la alimentación nos venden. Leamos las etiquetas de lo que compramos y pidamos a los responsables de los comercios que tengan más productos realmente ecológicos (no los que se venden como tales y que no tienen de ecológicos más que sus etiquetas). Si una persona se niega a comprar un producto dañino para nuestra salud, nadie hace caso; pero, cuando somos miles quienes alzamos la voz pidiendo más información y más salubridad en lo que comemos, amigos y amigas, otro gallo cantaría. Somos consumidores y ciudadanos y tenemos voz, capacidad y poder para cambiar las cosas. ¿No deberíamos ponernos a ello?.
Tenemos poder para cambiar las cosas... Usemos nuestros derechos como ciudadan@s y exijamos los que nos corresponden como consumidores. Tenemos esa fuerza, pero debemos ser conscientes de ello y lograr que se nos escuche. El Planeta en el que vivimos no puede estar esperando eternamente y nuestros descendientes no prosperarán con las condiciones que estamos promoviendo con nuestra desinformación. Estamos a tiempo. ¡Podemos!.

Etiquetas: