Menestra ligera de guisantes

A medida que vamos entrando más de lleno en el otoño y los días se vuelven más frescos, el cuerpo nos va pidiendo comidas calientes y platos de cuchara, que nos dejan muy satisfech@s. Y por ello hoy les traigo esta menestra de guisantes.
Sin embargo, comer guisos no tiene por qué implicar llenar nuestras ollas y calderos de grasas saturadas: esas manitas de cerdo, esos trozos de carne gelatinosa de ternera, de cordero... Podemos agregar algún choricito, algún trocito de cerdo, pero todo en su justa medida. Nuestro maravilloso recetario tradicional debe ser adaptado a los nuevos tiempos y a nuestros conocimientos sobre la composición de los alimentos. Cocinemos con cabeza y dejemos los impulsos del estómago para algún momento especial, pero no para el día a día. No es malo que nos demos algún capricho, pero muchos seguidos pueden conducirnos a sufrir enfermedades cardiovasculares; y no tenemos necesidad, pudiendo cocinar y comer sano y de rechupete.
Según mi apreciación personal, el guisante es considerado el patito feo de las legumbres, pues no solemos pensar en él como ingrediente principal, sino sólo como un ingrediente complementario de nuestros platos, especialmente de arroces y de estofados. Y es curioso porque el guisante es bueno, es bonito y es barato... Por ello, hoy, me he animado a traerles esta menestra en la que el guisante es protagonista justo de la película de una buena y completa comida. Tomen nota...

INGREDIENTES (para 2 personas)
- 300 g de guisantes congelados o frescos si se dispone de ellos
- 2 papas medianas peladas, lavadas y cortadas a cascos
- 1 pimiento verde mediano picado
- 1 cebolla mediana picada
- 3 dientes de ajo majados
- 125 g de bacon o panceta cortada en tiritas
- 1/2 l de caldo de verduras
- 2 huevos duros picaditos
- aceite de oliva virgen extra, sal gruesa, pimienta negra recién molida, una hoja de laurel, comino en polvo, pimentón agridulce

ELABORACIÓN:
1º) Calentar el aceite, dorar los ajos, añadir la cebolla y el pimiento y pochar hasta que la verdura esté bien blandita.
2º) Incorporar el bacon y rehogar un par de minutos.
3º) Agregar las papas y los guisantes, verter el caldo caliente, añadir la hoja de laurel, salpimentar y espolvorear el comino. Dejar a fuego medio-bajo hasta que el guiso espese al soltar las papas su almidón (podemos aplastar algunas cuando empiecen a estar blandas), lo que será más o menos unos 35-40 minutos. Dejar reposar al menos 1 hora antes de servir.
4º) A la hora de servirlo, añadir en cada plato, un huevo duro picado espolvoreado con pimentón. Servir bien calentito.
A tener en cuenta:
- El guisante es una legumbre y, como tal, es riquísima en fibra y en hidratos de carbono, por lo que nos sacia mucho, al tiempo que nos dan muchísima energía y nos ayudan a evacuar mejor. Igualmente es una fuente de proteínas vegetales, que ayudan notablemente al crecimiento de los niños y a la regeneración de los tejidos (uñas, cabello, piel...) y ayuda a que nuestros mayores se mantengan fuertes; por ello, las personas con una dieta vegetariana tienen en el guisante un estupendo aliado. Destacan igualmente por la cantidad ingente de minerales (magnesio, hierro, fósforo, calcio...). Entre las vitaminas que posee, podemos incidir en casi todas las del grupo B, como la B9, es decir, el famoso ácido fólico que las embarazadas toman en suplementos cuando podrían tomarlo en forma de alimentos sanos y naturales. Por último, quiero hacer especial mención de las propiedades controladores de los niveles de azúcar en sangre que tienen los guisantes, que ayudaría enormemente a los diabéticos, y las que tienen que ver con la prevención de las enfermedades cardiovasculares; es decir, el guisante colabora en el control del colesterol malo. No me digan que con estas propiedades no van a animarse a poner más guisantes en sus platos. 

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