Turroncete de galletas integrales, frutos secos y dátiles

Mañana entrará oficialmente el otoño y en el hemisferio norte dejaremos atrás el estío, el buen tiempo, la piel bronceada, los tirantes, las sandalias... En Canarias, sin embargo, aún disfrutaremos de unas semanas más de temperaturas muy agradables y tertulias en la playa. De hecho, septiembre y octubre son meses estupendos para venir a disfrutar a las Islas Canarias. Eso sí, no vengan mañana, pues se promete lluvia a mansalva.
Estos días no he estado yo muy animada para cocinar o para escribir alguna entrada, pues en mi familia hay un problema de salud bastante grave. Mi hermana, a la que adoro, está sufriendo un brote potente de su trastorno bipolar y lo está pasando muy mal ella y lo estamos pasando muy mal quienes la queremos. No es fácil decirlo abiertamente, pero la bipolaridad es un mal que parece muy común en estos tiempos, pero que no por ello es más fácil de asumir ni por quienes lo sufren, ni por la sociedad en general. Quiero decirles a quienes me leen que no debemos avergonzarnos ni avergonzar a quienes la sufren, porque estas personas no eligen sufrir esta enfermedad que les aleja de la realidad, igual que un enfermo cardíaco no elige sufrir un infarto. Es una enfermedad tratable que, aparte de la medicación, exige mucha comprensión y apoyo. Debemos ayudar a estas personas, pero, sobre todo, no discriminarles o mirarles como si fueran apestados. ¡Los tiempos oscuros e irracionales ya cesaron!. Vivimos en una era en la que la ciencia nos ha ayudado a comprender cosas que antes resultaban incomprensibles y, por ello, eran reprobadas, rechazadas. Hoy en día tenemos las herramientas para ayudar a estas personas a vivir completamente integrados en sus familias, trabajos, etc. En cualquier caso, la situación no es fácil y nos sentimos impotentes por no poder ayudarla y, en consecuencia, vivimos unos momentos bastante malos.
A pesar de toda esta complicada situación, la vida sigue transcurriendo y tenemos que seguir adelante. Por ello, hoy, he querido endulzar estos malos ratos con lo que más me gusta del mundo dulce: el chocolate. He combinado galletas integrales (cereales y, por tanto, mucha fibra), frutos secos (minerales, fibra, vitaminas, proteínas...), dátiles (unas pequeñas frutas llenas de carbohidratos estupendos, azúcares buenos, minerales, vitaminas, etc.) y un estupendo chocolate negro y los he mezclado utilizando un poco de leche evaporada, consiguiendo una maravillosa tableta de turrón rústica y llena de energía y sabor. ¿Pueden resistirse...?. Yo no y me ha alegrado un poco el día.
INGREDIENTES:
- 200 g de chocolate negro
- 100 ml de leche evaporada
- 100 g de frutos secos variados y troceados (pistachos, avellanas y piñones)
- 75 g de dátiles deshuesados y troceados
- 100 g de galletas maría integrales troceadas
ELABORACIÓN:
1º) Fundir el chocolate con la leche evaporada, removiendo bien y dejando que enfríe un poco, pero no que endurezca demasiado.
2º) Añadir las galletas, los frutos secos y los dátiles a la crema de chocolate, mezclando todo muy bien.
3º) Forrar un molde rectangular con film, verter con cuidado la pasta de chocolate, nivelar y cerrar el film con delicadeza. Llevar a la nevera hasta que enfríe del todo y endurezca, formando la tableta o turroncete.
4º) Cortar la tableta en barritas para servir.
Una maravilla... Una golosina deliciosa, económica y perfecta para endulzar una merienda de niños y adultos. Sin duda alguna merece la pena hacerla, guardarla en la nevera en papel de platina y tener un pequeño placer dulce para nosotros o para visitas inesperadas.

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