Rosquillas anisadas con almendras y pasas

Ayer tarde me apetecía muchísimo preparar algo dulcito para la merienda y el desayuno del día siguiente. Pero quería hacer algo sencillo y tradicional, así que abrí uno de los últimos libros de cocina que he ido añadiendo a mi biblioteca gastronómica particular y elegí unas rosquillas que me llamaron poderosamente la atención.
¿Recuerdan que en la entrada anterior les comenté sobre un libro estupendo de la Editorial Parramón...?. Pues bien; hoy les hablo de otro pequeño libro que reúne las virtudes que considero debe tener un buen libro de cocina. No me voy a repetir, que sería pesado, pero sí les indico el nombre del libro en cuestión por si les apetece echarle un vistazo. Se llama 200 recetas de pan, de Joanna Farrow para la Editorial Blume. En principio, está orientado a quienes tienen panificadoras o robots de cocina, pero sirve igualmente para quienes, como yo, no tenemos estos aparatos. Habla de panes básicos, salados, dulces, rellenos, sin gluten... Yo, que no soy hábil con las masas, lo considero muy sencillo de leer y ameno de digerir. Además, en cada receta sugiere una alternativa bastante curiosa. ¿Y saben lo mejor...?. No llegó a costar los 5 €.
Como siempre, tuneé la receta y la conjugué con otra que aparecía en ese mismo libro. Sí, ya sé que soy una veletilla, pero no lo puedo evitar. Necesito variar cosas a mi gusto y adaptarlo a lo que tengo en casa. Eso de salir a comprar ingredientes extra, me desmotiva mucho y disipa mi antojo. ¡Dejaría de antojárseme!. 

INGREDIENTES (para unas 12 rosquillas medianas):

A) Para la masa:
- 1 huevo grande batido
- 150 ml de leche
- 15 g de levadura fresca (en la receta señalaba levadura seca)
- 325 g de harina de fuerza
- 75 g de mantequilla sin sal ablandada
- 1/4 cucharilla de sal
- 50 g de azúcar morena (en la receta indicaba azúcar dorada)
- 75 g de almendras machacadas (en la receta reseñaba almendras molidas, pero me gustan más con trocitos)
- 30 g de pasas (en la receta se trataba de 150 g de guindas secas)
- 4 cucharadas de anís (ingrediente de mi cosecha particular)

B) Para el acabado:
- 2 cucharadas de azúcar morena
- 4 cucharadas de leche 
- coco rallado
- sésamo tostado o ajonjolí
ELABORACIÓN:

A) Hacer la masa:
1º) Poner las pasas en remojo con el anís tibio-caliente.
2º) Diluir la levadura fresca en la leche tibia. 
3º) Mezclar el resto de los ingredientes de la masa (salvo las pasas) y añadir la leche con la levadura diluida. Amasar unos minutos y añadir las pasas escurridas del anís. Hay que amasar bien hasta formar una masa blanda, elástica y que casi no se pegue a las manos. Debemos obtener una textura suave, fina, tibia y muy agradable al tacto.
4º) Espolvorear la mesa de trabajo con harina y volcar la masa en ella. Formar una bola y cortarla en 2 mitades. De cada mitad hay que cortar unos 6 pedazos y formar bolitas con ellos. 
5º) Coger cada bolita, hundir el dedo en el centro e ir agrandándolo dando forma redondeada a la rosquilla. La masa se trabaja sin problema alguno. Si ustedes tienen niños, es el momento de traerlos a la cocina para que les ayuden a formar estas rosquillas. Disfrutarán mucho y ustedes podrán ir lavando cacharros. 
6º) Colocar cada rosquilla sobre una lámina de silicona, papel sulfurizado o simplemente una bandeja de horno espolvoreada con harina y dejar reposar y levar durante unos 30 minutos. Dado que las rosquillas doblarán su tamaño, las colocaremos con un poco de separación entre sí.
7º) Hornear a 220ºC durante unos 10-12 minutos. Pasado ese tiempo, sacarlas del horno y colocarlas sobre una rejilla.

B) Hacer el acabado:
1º) Hacer un jarabe con la leche y el azúcar (calentar hasta ebullición y remover durante 1 minuto) y pintar con él las rosquillas acabadas de sacar del horno y aún muy calientes. 
2º) Espolvorear unas rosquillas con coco rallado y otras con el sésamo tostado.
¿No le darían ustedes un bocado...?.

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