Tarta de tres chocolates fallida y cómo aprender de los errores

Cuando menos debe una equivocarse, es cuando más se yerra y esos errores que más nos afectan son de los que más se aprende. Veamos un ejemplo en el mundo de la repostería, en concreto en la realización de una tarta de tres chocolates.
Tenía que hacer una tarta de tres chocolates. No era la primera vez que la hacía; muchas otras veces antes la había preparado con éxito, así que debe ser que me confié. Tartera desmoldable, base de galletas con mantequilla ablandada, primera capa de chocolate negro, la de chocolate con leche y, por último, la blanca. Dejo la tarta reposando toda la noche en la nevera. La desmoldo al día siguiente y, cuando voy a colocarla en la bandeja correspondiente, una de esas de cartón con su blonda... La pesadilla de cualquier reposter@ o aficionad@ a este arte dulce. La tarta se me parte por la mitad y un pedazo me cae en las manos. Quelle horreur!. Se me viene el mundo encima. Los nervios me vuelven torpona. Voy tirando todo a mi paso... "Laura, relájate... Tienes tiempo de solucionarlo y de hacer otra tarta". Respiro tres veces y vuelvo a empezar una nueva tarta de tres chocolates. Mientras recomienzo, recapacito sobre lo que he hecho mal, para no volver a cometer el mismo error. Siempre uso papel sulfurizado en la base de la tartera desmoldable, pero no sé por qué esa vez me empeñé en poner film transparente. Lo había leído en alguna parte, creo... Al tirar del film transparente para arrastrar la tarta desde la base desmoldable hasta su bandeja de servir, el plástico, flexible como es, se estiró y se comportó casi como un elástico. Consecuencia: se me desequilibró la tarta, que sufrió más de lo necesario, y se desmoronó inexorablemente. Si llegan a ver mi cara... ¡Un poema!.
Pero, salvo la muerte, todo en esta vida tiene solución con un poco de paciencia y deseo de remediar lo que se ha hecho mal. Acabé a tiempo la tarta de tres chocolates y hasta la decoración me quedó más linda de lo habitual. Pero, se estarán preguntando ustedes, ¿qué fue de la tarta descompuesta?. Como ya sabrán, en casa no se tira nada y menos aún voy a tirar algo que lleve chocolate... ¿O no...?. Pues aquí está la tarta de tres chocolates reconvertida en un cremoso de tres chocolates. No les voy a convencer de que hagan una tarta y la destrocen para hacer este cremoso, porque no es razonable; para qué nos vamos a engañar. Sin embargo, lo que pretendo decirles es que de cualquier error puede resultar algo bueno: aprendemos del error y hasta podemos convertirlo en algo aprovechable. En mi caso, este delicioso CREMOSO DE TRES CHOCOLATES.
INGREDIENTES:
- tarta de tres chocolates
- un mal día
- que se rompa la tarta
- un pizco de imaginación
- una buena dosis de sentido del humor
- bolas de chocolate
ELABORACIÓN:
1º) Cortar la tarta estropeada en varios trozos.
2º) Colocar los trozos en una fuente o recipiente de cristal e ir acomodándolos, de modo que se mezclen los tres chocolates y los pedazos de galleta.
3º) Alisar la parte superior del cremoso y colocar las bolas de chocolate.
Ya ven que se puede salir de cualquier atolladero, basta con concentrarse, reflexionar y ponerse manos a la obra para salvar el apuro. En casa ya hemos probado este cremoso y es delicioso, aunque siendo chocolate como es, ¿cómo no va a saber a gloria bendita?. Los trocitos de galleta combinados con el sabor de los tres tipos de chocolate están de ricos... ¿Quieren probar...?.

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