Ortografía y galletas de chocolate sin gluten (gluten-free chocolate cookies)

He estado una semanita sin publicar y tampoco me he pasado por muchas de las cocinas de todos ustedes... No hay tiempo para todo; qué se le va a hacer. 

Les parecerá una tontería, pero otra cosa que me ronda la cabeza es la actualización y las modificaciones de la ortografía de la lengua española; vamos, del castellano. Estoy traumatizada. Sigo sin creerme que "sólo" será, a partir de ya, "solo" y qué quieren que les diga, no me gusta y me va a costar mucho acostumbrarme. ¿Y eso de llamar "ye" a nuestra "i griega" (y) de toda la vida...?. Un trauma; está siendo un tropezón psicológico para mí. Los diptongos monosílabos tampoco se acentuarán, por lo que no habrá persona "ruín", sino "ruin" y Julio Iglesias ya no podrá decir aquello de "soy un truhán, soy un señor..."; será un simple truhan...  Sin tilde. Quelle horreur!. Si algun@ de ustedes trabaja en la RAE, hagan el favor de decirle a esos señores que se sientan en sillones con letras que me parece estupendo; que es cierto que en casi todo es cuestión de actualizarse o morir, pero que se piensen algo más algunas decisiones; porque, para adaptarnos a los tiempos que corren y homogeneizarnos un poco con el resto de los hispanoparlantes, sí, pero para vender un nuevo libro... En fin. No vean la de faltas de ortografía que va a haber a partir de ahora en mis entradas y en todos los libros ya escritos... ¡Y en los que vayan a escribirse!. Porque, no nos engañemos, anda que no hay faltas ortográficas en la prensa y en las publicaciones de cualquier índole. Más vamos a ver a partir de ahora. A mí tendrán ustedes que perdonarme porque voy a equivocarme muchas veces, pero ya digo que me va a costar actualizarme e, incluso, no sé si me da la real gana hacerlo. Ya veremos...
Pues para compensar el trauma psicológico que tengo, nada mejor que el chocolate; eso sí, para que puedan disfrutarlo los celíacos, he decidido que sean galletas sin gluten, pues llevan harina de arroz. La textura y el sabor es notablemente más suave... A mí me parecieron un descubrimiento, pues no soy yo persona de galletas y cosas por el estilo. Y puedo prometer y prometo (no me he podido resistir...) que duran más de 3 días exactamente igual de textura, siempre y cuando estén en una caja de lata (de la bolsa plástica no me responsabilizo).
Ahí les dejo esta receta para quienes quieran animarse este fin de semana...

INGREDIENTES (unas 50 galletas... son granditas una vez cocidas, aviso...)
- 125 g de mantequilla sin sal
- 125 g de azúcar de caña
- 100 g de azúcar avainillada
- 2 huevos pequeños
- 300 g de harina de arroz o un poco más si la masa la requiere (a mí me requirió un poco más; calculo que unos 50 g más). Esta harina de arroz fue traída expresamente por mis padres del Delta del Ebro... magnífica y con etiqueta de producto ecológico. Mi madre sabe bien qué cosas me gustan... Por algo es mi madre, ¿no?.
- 1 pequeña cucharadita de glucosa en polvo o dextrosa (si no tenemos, no pasa nada)
- 1 pequeña cucharadita de gasificante (de los 2 sobres, el que es bicarbonato sódico)
- 2 cucharadas bien grandes de cacao en polvo del bueno (el mío amargo y ecológico... una delicia para los postres)
- 1 sobre pequeño de semillas de lino, cacao y frutas del bosque, de la marca Linwoods (10-15 g).
ELABORACIÓN (fácil, fácil, fácil...)
1º) Mezclar todos los ingredientes en la amasadora o en una fuente grande y mezclar hasta que todo esté bien amalgamado.
2º) Enharinar con la misma harina de arroz la superficie de trabajo y formar bolitas del tamaño de una albóndiga pequeña.
3º) Colocar las bolitas bien separadas sobre una bandeja de hornear cubierta de papel sulfurizado o una lámina de silicona tipo silpat (yo necesité 2 bandejas para hornearlas a la vez).
4º) Con el reverso de un tenedor pequeño, aplástelas muy suavemente.
5º) Hornear las galletas durante unos 8-10 minutos a 180ºC (como yo las hice en la misma tanda, cambié la colocación de las mismas en el horno a los 4 minutos para que salieran igual de tostadas).
6º) Sacar las bandejas del horno y dejarlas enfriar SIN TOCARLAS unos 15 minutos para que endurezcan la superficie. Luego con una espátula de cocina, pasarlas sobre una rejilla para que terminen de enfriarse.
A tener en cuenta:
- Lo más que me gustó de hacer estas galletas, pues ya digo que no soy de hacer muchas galletas, es que no hay que dejar reposar la masa en la nevera. No me digan que no les motiva hacerlas por esta simple cuestión... A mí, sí; que soy muy vaga.
- Debemos enharinarnos bien las manos para hacer las bolitas y se nos quedarán chocolateadas y un poco pegajosas, pero es normal.
- Cuando tengamos la masa hecha, sabremos que está en su punto, cuando aún estando húmeda, podamos separar trozos para hacer bolitas sin problemas. Pero la masa es algo pegajosa; no se sorprendan. Piensen que hacen manualidades y no teman pringarse las manos... Pidan a sus hijos que les ayuden, que ellos no harán ascos. 
- Cuando se hornean y crecen, quedan más grandes que la clásica galleta maría. Ténganlo en cuenta para las separaciones en la bandeja.
- La textura de las galletas es muy especial: el sobrecito de semillas de Linwoods hace que tengan un crujiente delicado que engancha. La harina de arroz confiere a estas galletas una suavidad que no imaginaba. Son crujientes por fuera y maravillosamente tiernas por dentro. Se me parecieron a los clásicos "amargos" menorquines recién hechos, pero sin almendra, claro está.
- Y qué les voy a decir del sabor... El cacao amargo y las frutas del bosque combinadas con la vainilla del azúcar hacen que sea una galleta que hay que disfrutar mordiendo y cerrando los ojos. Con un buen té o, si prefieren, café, van ustedes a quedarse extasiad@s. ¿Soy exagerada...?. Vale, lo soy... Pero, si las hacen, ya me contarán.

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