Espirales de orejones y castañas en almíbar

Ayer tenía un cumpleaños familiar e íbamos a pasar el día en la finca de mis padres. Mi madre me pidió que hiciera alguna "golosina" para celebrar el cumpleaños de uno de mis tíos y, claro, me apliqué bien a ello. Una de esas golosinas era una bica de Trives, que gusta mucho a mi familia. La otra quedaba a mi libre albedrío y, como desde hacía tiempo tenía una receta marcada en un maravilloso librito que me tiene enamorada, fue la excusa perfecta para ponerme a hacerla. Se trataba de unas deliciosas espirales dulces que, por supuesto, iba a tunear. El librito, para su información, es "200 recetas de pan", de la Editorial Blume. Una bendición para mí. 
Tanto me apliqué que la pobre amasadora decidió dar el suspiro final y amasando las espirales decidió fenecer, espicharla, palmarla, morirse... Mi pobre Moulinex, humilde pero trabajadora, dijo adiós a este mundo, no sin antes sacarme la masa de estas estupendas espirales de orejones y castañas en almíbar. Fue una muerte dulce; y nunca mejor dicho.

He sufrido; sí. Mucho. No se rían si les digo que anoche no hice más que soñar con la nueva amasadora y se me han pasado muchas por la cabeza y, entre ellas, como no, la KitchenAid. Pero no consigo encontrarla en Gran Canaria, así que si alguna de ustedes sabe dónde podría conseguirla en Gran Canaria, que me lo diga. Ya he hecho algunas pesquisas y J., de Chocolat Republic, ha sido duramente interrogado. J., no te olvides de esta pobre mujer, triste como un pato en el Manzanares, tal como cantaba Sabina... 

Y es que a mí no me gusta amasar. Así que hasta que la sustituya, estaré compuesta y sin amasadora, por lo que no habrá ni pan ni recetas dulces que requieran amasado. Así de dura soy yo. (No me lo creo ni yo... así que o encuentro una amasadora buena, bonita y, a ser posible baratita, o el pobre Marc va a sacar más músculo que La Masa, pero sin volverse de color verde. Bueno, nunca se sabe...). 
INGREDIENTES (un ejército dulce de 20 espirales grandecitas)
A) Para la masa:
- 3 huevos a temperatura ambiente
- 260 ml de leche
- 3 cucharadas soperas de mantequilla sin sal y a temperatura ambiente
- 1/2 cucharadita de sal
- 750 g de harina de fuerza
- 75 g de azúcar blanca
- 15 g de levadura fresca (en el libro se pedía levadura seca)

B) Para el relleno:
- 250 g de orejones (albaricoques secos)
- 150 g de castañas en almíbar y un par de cucharadas del almíbar (regalito de mi AIG 2010, Nenalinda)
- 100 ml de ron oscuro
- 200 ml de agua

C) Para el acabado:
- 3 cucharadas de azúcar blanca
- 6 cucharadas de leche
- azúcar glass para espolvorear

ELABORACIÓN:
1º) Mezclar los ingredientes de la masa y amasarlos bien hasta obtener una masa elástica y suave.
2º) Preparar el relleno: hidratar los orejones en el agua con el ron. Cortar en cubitos los orejones y las castañas.
3º) Estirar la masa con un rodillo y hacer un rectángulo bien grande con la masa (unos 24x60 cm aproximadamente), de modo que el grosor de ésta no sea superior a 1 cm.
4º) Pintar la superficie del rectángulo con las 2 cucharadas del almíbar de las castañas. Echar los cubitos de orejones y castañas sobre la masa y extenderlos, dejando 1 cm en todo el perímetro del rectángulo.
5º) Enrollar la masa por uno de los lados más largos y dejar la unión hacia abajo. Cortar rodajas de 1,5 cm más o menos y colocarlas en dos bandejas de hornear cubiertas por papel sulfurizado. Hay que dejar un poco de separación entre las espirales, porque duplican e incluso triplican su tamaño. Reservar las bandejas en un lugar cálido (por ejemplo, el horno a unos 50ºC) durante unos 30-4 minutos para que leven.
6º) Hornear a 200ºC unos 15-18 minutos, hasta que las espirales se doren y suenen a huecas al darles golpecitos.
7º) Mientras se hornean las espirales, preparar el glaseado con la leche y el azúcar blanca, calentando la mezcla hasta que se convierta en un jarabe blanco y dulce.
8º) Sacar las espirales del horno y, mientras están bien calientes, pintarlas con el glaseado y espolvorearlas con el azúcar glass.
9º) Dejar sobre una rejilla para que enfríen.
Las espirales estaban buenísimas. Esta mañana, para desayunar, nos hemos comido un par de ellas y, aunque estaban menos tiernas que ayer, sabían a gloria bendita. Y el aroma... ummmmmmm. ¡Anímense y prueben!.

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