Pintxo-cate caramelizado con bastón de queso canario, papayo y mojo de almendras

Con este pintxo-cate de cebolla caramelizada con bastón de queso canario, papayo y mojo de almendras participo en el concurso de aperitivos que ha organizado Sonia, del blog L'Exquisit. Para quienes no conozcan este blog, les invito a que vayan raud@s y veloces a verlo, pues es un blog lleno de propuestas interesantes, muy cuidado y que, desde mi humilde punto de vista, se ha convertido en una referencia en la red gastronómica. Además, sin conocer a Sonia, tengo la impresión de saber algunas cosillas sobre ella: es meticulosa y perfeccionista, elegante y atrevida, características que bien mezcladas concluyen en una bloguera que no hay que perder de vista si queremos aprender y mejorar.
Quienes me siguen saben que no soy muy dada a los pintxos y a la cocina en miniatura; no, porque no me guste, que me encanta, sino porque cocino en una onda distinta y reconozco que finalmente nunca tengo tiempo para estas pequeñas exquisiteces. Sin embargo, estos días no tengo en casa a mi peloncete, mi compañero de batallas culinarias, la persona que facilita el que pueda mantener en forma este blog. Marc me sirve de pinche, siempre pendiente de todo lo que le pido, por raro que sea; me ayuda a montar el chiringuito fotográfico para que así no se nos enfríe la comida; es el creador de algunos artilugios que me ayudan con la fotografía de mis platos; prueba mis excentricidades vegetales y eso que a él las verduras no le agradan como a mí; y, sobre todo, se come todo lo que preparo. Sin él este blog ni siquiera existiría. Marc, corazón, te quiero muchísimo y, aunque no hayas podido saborear este pintxo-cate, prometo que te lo compensaré a la vuelta. ¡Palabrita!. 

Lo malo es que, como Marc no está para degustar lo que cocino, me lo tengo que zampar yo solita. ¡Qué sacrificio más grande...!. ¡Qué peligro...!. ¡Agárrense que vienen curvas!. ¡Las mías!. 

Este pintxo es muy fácil de hacer, pero necesitamos una buena materia prima; en mi caso, he obtenido varios de los ingredientes recurriendo a la finca de mis padres: el aguacate y el papayo. Esto sí que es ser afortunada... El queso, indiscutiblemente, grancanario, de cabra y curado con cenizas. Vamos con la receta.
 INGREDIENTES:
- 1/2 aguacate pequeño y maduro en su punto
- 1 cebolla pequeña
- queso grancanario de cabra, curado con cenizas
- papayo que no esté demasiado maduro
- miel de caña
- mojo de almendras
- sal, pimienta negra recién molida y una ramita de perejil

ELABORACIÓN:
1º) Cortaremos la cebolla en ruedas finas y la caramelizaremos con la miel de caña y un poco de sal. Reservar.
2º) Cocinaremos a la plancha un rectángulo pelado del papayo en la misma sartén donde hicimos la cebolla (sin haberla lavado). Reservar.
3º) Tendremos preparado un mojo de almendras: para ello sólo hay que seguir los pasos que ya he explicado en otras entradas y hacer un buen mojo rojo de tomate, bastante espeso y, en el último momento, le añadiremos unas almendras tostadas majadas en el mortero, mezclándolas con el mojo. Lo espesarán y le darán un sabor que no podrán olvidar.
4º) Cortaremos un bastoncito de queso, que quede larguito.
5º) Pelar el aguacate, lavarlo con agua para que no ennegrezca, secarlo con una servilleta de papel y rellenarlo con la cebolla caramelizada.
6º) Montar el pintxo-cate: disponer el aguacate relleno en un lado del platillo que hayamos elegido (si se mueve, cortarle un poco la base, para que se asiente bien sobre aquél); atravesar con el bastón de queso el relleno de cebolla caramelizada; colocar el rectángulo de papayo al lado del aguacate, pincharle la ramita de perejil; añadir un poco de mojo de almendras sobre el papayo y sobre el aguacate y espolvorear con la pimienta negra recién molida.

¡A comer con las manos!.

A tener en cuenta:
- El truco de lavar con agua el aguacate para que no ennegreza por la oxidación al contacto con el aire es un truco de Kako, de En Guete. Muchas gracias, Kako; ha funcionado a la perfección. Al parecer es algo que ella aprendió de su profesora de cocina japonesa. 
- A mí me encanta la ensalada de aguacate y papayo, de ahí que se me ocurriera la posibilidad de crear un pintxo partiendo de este contraste, a mi manera de ver, delicioso. La cebolla caramelizada en el aguacate es realmente una golosina. Y el mojo de almendras le aporta una textura crujiente y un sabor canario que me ha parecido muy interesante. Cuando lo prueben, ya me dirán. Para amantes de los contrastes.
- Olvídense de los cubiertos; este pintxo-cate se come con las manos, dando un bocado al aguacate relleno, al queso y otro al papayo. Procuren comerlo de un par de bocados, para evitar dejarlo en el plato y que algún "ratoncillo" se nos adelante. Al final toca chuparse los dedos.  

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