Tarta salada de aguacate, piquillos y langostinos

Últimamente nos salen los aguacates por las orejas. Tengo la nevera que parece que me esté aprovisionando para el apocalipsis... ¡Y el árbol aún está cargadito!. Por suerte, el aguacate es una de mis "frutas" favoritas y soy capaz de comerlo de variadas maneras, de ahí que hoy les presente esta tarta salada de aguacate, piquillos y langostinos, un manjar que presenté en la mesa navideña de la nochebuena.
INGREDIENTES:
- 200 g de galletitas saladas
- 100 g de mantequilla sin sal
- 1 lata de 200 de pimientos de piquillo con su jugo
- 5 aguacates grandes (1,4 Kg más o menos)
- 200 g de langostinos cocidos y pelados
- 6-7 g de agar agar en polvo (o sustituirlos por hojas unas 7 hojas de gelatina neutra)
- zumo de limón (unos 75 ml)
- agua (o caldo vegetal muy suave) según necesitemos
- sal, pimienta blanca molida, 1 cucharadita de ajo triturado
- mahonesa casera con toque de ajo
- sucedáneo de caviar
ELABORACIÓN:

A) Base de galletas
1º) Triturar las galletas saladas, mezclarlas con la mantequilla derretida y un poquito de zumo de limón (2 cucharadas soperas). 
2º) Forrar la base de un molde desmoldable con papel sulfurizado (de hornear) y verter la pasta de galletas. Aplastarla bien con la mano, nivelándola de modo que cubra toda la base del molde de manera homogénea.
3º) Llevar el molde a la nevera para que se endurezca la base y reservar.

B) Capa de pimientos de piquillo:
1º) Triturar los pimientos de piquillo con su jugo, el ajo y unos 20 ml de zumo de limón. Debe quedar una textura cremosa y homogénea. Si vemos que es poca cantidad, añadiremos agua fría y batiremos.
2º) Calentar la mezcla de piquillos a unos 70ºC, sin que en ningún momento llegue a hervir. Apagar el fuego y añadir 2 g de agar agar en polvo. Remover hasta diluir por completo y que empiece a coger aire, de modo que comience a enfriar. 
3º) Verter con mucho cuidado la mezcla sobre la base de galletas y dejarlo sin mover unos 4-5 minutos. Llevarlo a la nevera para que enfríe y gelifique.

C) Capa de aguacates:
1º) Triturar 3 aguacates y mezclarlo con el resto del zumo de limón, sal y una pizca de pimienta blanca. Añadir un poco de agua (según veamos para que forme una buena capa en el molde) y batir (yo usé el vaso americano). 
2º) Calentar la crema de aguacate al baño maría y, cuando haya alcanzado unos 70ºC, añadir el agar agar diluido en un poquito de agua. Batiremos enérgicamente para distribuir uniformemente todo el agar agar. Apartar del calor.
3º) Cortar en cuadraditos los otros 2 aguacates y añadirlos a la crema de aguacate. Remover bien y con cuidado para mezclar los taquitos de aguacate.
4º) Con un tenedor, arañar la superficie o capa de piquillos, de modo que la capa de aguacate agarre bien.
5º) Verter cuidadosamente la crema de aguacate, nivelar rápidamente si hiciera falta, dejar enfriar sin mover unos minutos y llevar a la nevera para que gelifique.

C) Cobertura de mahonesa y langostinos:
1º) Cubrir toda la tarta con una buena capa de mahonesa casera.
2º) Distribuir los langostinos y el sucedáneo de caviar como mejor nos guste.

D) Desmoldar y servir.

A tener en cuenta:
- Es una tarta de sabor delicioso, pero sólo apta para quienes realmente gusten y disfruten con el aguacate. 
- El agar agar en polvo, como ya he dicho, se consigue en herbolarios. Puede ser sustituido por hojas de gelatina neutra, si lo prefieres. La textura del agar agar es estupenda y puedes hacerla más consistente o suave poniendo más o menos de esta estupenda alga con enorme poder de gelificación que, además, no altera el sabor de los alimentos. Las cantidades son muy orientativas; yo he experimentado con ellas de modo que ya adecúo las cantidades de agar agar a la textura que deseo. Lo que siempre hay que tener en cuenta es que 1 g suele ser equivalente a 1-2 hojas de gelatina (no puedo concretar más) y que con unos 3-4 g de agar agar gelificamos 1 l de líquido o crema de lo que sea.
- El aguacate, por su composición, tiende a oscurecerse al contacto con el aire, por lo que necesitamos un ácido para contrarrestar esa oxidación. Podemos emplear limón o vinagre, según prefiramos. En mi tarta, pueden ver que, no obstante, alguna parte de su exterior se oscureció un poquito. Creo que ello sucedió en el momento del contacto de la crema de aguacate con el molde frío, aunque no puedo asegurarlo por completo. Lo creo así porque el interior de la tarta no oscureció absolutamente nada; incluso al cortar las porciones para comerlas o fotografiarlas, permanecieron con un bonito color verde inalterable.
- Podemos hacer la tarta sin los taquitos de aguacate, pero considero que los pedacitos mejoran notablemente la tarta.
- ¿Por qué insisto en que la mahonesa debe ser casera?. Pues porque es una pena que demos sabor industrial a esta estupenda tarta con ingredientes tan naturales y frescos. Pero, como todo, es opinable.

Por último les dejo con unas fotos de la finca de mis padres en las medianías de Gran Canaria. Estamos teniendo un tiempo soleado tan maravilloso que la naturaleza está disparatada. Fíjense en el sembrado de papas de la primera foto de la izquierda. Se extrañarán quienes viven en lugares donde el invierno se nota, pero en Canarias podemos sembrar 3 e incluso, a veces, 4 cosechas de papas al año. Nuestro clima lo permite. Al lado, pueden divisar las cebollas recién plantadas y, al fondo, los naranjos, mandarinos, membrilleros, etc.
En la segunda foto pueden ver las naranjas que cogemos cada vez que necesitamos, directamente del árbol. El aroma y el sabor son insuperables. En la foto de la derecha, podemos ver el aguacatero, enorme, como queriendo tocar el cielo azul; y en la tercera foto de la izquierda, los bonitos aguacates colgando como bolas de un árbol de navidad. 

¿Qué...?. ¿No se animan a venir a las Islas Canarias?. El tiempo les acariciará...

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