Mi cumpleaños y una falsa charlota borracha cubierta de merengue

El jueves 7 de abril cumplí años y lo celebré en casa con mi familia. Les preparé una buena comida y una tarta de queso y chocolate con melocotones. No pude fotografiarla por motivos logísticos, pero ahora vengo a mostrarles "la otra". Y es que, ayer sábado, celebré por segunda vez mi cumpleaños; esta vez con amigos, un tiempo estupendo y soleado y una falsa charlota borracha cubierta de merengue italiano realmente deliciosa. No es una receta sana en absoluto, así que, si la hacen, ya saben, tómenla con mucha moderación. Debo agradecer la cantidad de regalitos estupendos que me hicieron: plantas, bombones, flores, bisutería que me chifla, varias piezas de ropa que me quedan estupendamente, un llavero de osito la mar de chulo y, por supuesto, muchos libros de cocina, sobre todo de repostería, y un montón de esas pijaditas de cocina que a  tod@s nosotr@s nos vuelven loc@s (no sean desesperad@s, ya las iré mostrando poquito a poco). ¡Gracias a mi familia y a mis amig@s!.
Una charlota es una tarta nacida en el siglo XIX, en Inglaterra, que debe su nombre a la reina Carlota, esposa del rey Jorge III. La tarta original se hacía con una compota de frutas rodeadas de pan o bizcochos. Algo más tarde, el cocinero francés Antonin Carême puso de moda esta tarta llamándola "charlotte à la pariesienne". Carême cubrió el fondo y las paredes de un molde con bizcochos de soletilla y los rellenó con una crema, sirviendo este postre helado. Así pues, lo que caracteriza actualmente a una charlota es ese exterior de bizcochitos que rodean una crema consistente, una gelatina...

Y se preguntarán, ¿por qué he llamado "falsa" a mi charlota?. La respuesta es sencilla: lo único que tiene de charlota es el exterior de bizcochitos, porque, realmente, se trata de una tarta normal rodeada de bizcochos de soletilla. Así pues, aclarado el nombre de esta tarta, les explico cuáles son sus ingredientes y cómo la he hecho.
Las modelos que han posado para mis fotos son Raquel, a la izquierda, y mi prima Roseta, a la derecha. ¿A que lo han hecho estupendamente?.

INGREDIENTES:
A) Bizcocho genovés (molde de 26 cm de diámetro):
- 250 g de azúcar
- 250 g de harina de repostería
- 5 huevos

B) Relleno:
- 200 ml de mermelada de frambuesa baja en azúcar
- 15-20 ml de anís
- 250 ml de agua

C) Merengue italiano:
- 400 g de azúcar
- 1 vaso de agua
- 4 claras de huevo a temperatura ambiente (es importante)

D) Exterior de la tarta:
- bizcochos de soletilla
ELABORACIÓN:
1º) Preparar el bizcocho genovés: la receta es cortesía de Karolina y su blog Fuchicando en mi cocina. A Karolina le debo muchas cosas que actualmente sé sobre la repostería, especialmente sobre los bizcochos, su horneado, etc. Karolina es una excelente repostera, no tienen más que visitar su blog. No voy a explicar cómo lo hice, porque ella en su blog lo explica maravillosamente bien y considero que yo no aporto nada nuevo, así que les remito a su receta. Sólo voy a decir que este bizcocho debe hacerse con suficiente antelación, porque debe cortarse bien frío

2º) Hacer el merengue italiano: Sara en su blog Las recetas de Sara nos enseña a preparar el mejor merengue que puedan imaginar. ¡Palabrita!. He seguido a rajatabla sus pasos y... ¡menudo merengue estupendo!. Brillante, sólido pero manejable, que no hace nada de agua... Permanece inalterable durante días, cosa que puedo asegurar. Tampoco voy a explicarlo, porque Sara tiene preparado un tutorial con fotos que es una maravilla. Yo voy a repetirlo muchas veces, pues es la primera vez que consigo un merengue tan espectacular. ¡Gracias, Sara!. Yo hice el merengue el día anterior a montar la tarta y lo dejé en la nevera tapado en un bol grande.

3º) Almíbar de la tarta: mezclar el agua, el anís y 2 cucharadas de la mermelada de frambuesa. Meterlo en el microondas durante 20 segundos. Dejar enfriar antes de usar.

4º) Montar la tarta: cortar horizontalmente el bizcocho de modo que obtengamos 3 planchas. Se corta muy bien este bizcocho, así que, háganlo sin miedo. Humedecer la plancha base con el almíbar y cubrir con la mitad de la mermelada, extendiendo bien para que quede nivelada. Colocar encima la segunda plancha de bizcocho, humedecerlo con el almíbar y cubrirlo con la mermelada. Coronar con la última plancha de bizcocho, humedecerlo y reservar hasta el día en que vayamos a servir la tarta. Forrar el contorno de la tarta con una capa fina de merengue. Verter bastante merengue en la parte superior de la tarta, intentando que nos quede una capa espesa pero nivelada. Con una cuchara, hacerle las formas que prefiramos. Colocar los bizcochos de soletilla en todo el contorno de la tarta, cortando parte del bizcocho hasta lograr el alto que queramos. Yo quise que sobresaliesen bastante de la capa de merengue, pero, si lo prefieren más cortos, sólo tienen que cortar más bizcocho. 

5º) Quemar el merengue con el soplete: yo hice hincapié en los "picos" o elevaciones del merengue, de modo que obtuve como dibujo una especie de caparazón de tortuga (bueno, es lo que yo veo...). El olorcito que desprende el merengue quemado es realmente una maravilla. ¡Delicioso!.

6º) Decorar la falsa charlota: sólo queda adornar nuestra charlota con un bonito lazo. 
¿Les gusta...?. Les voy a contar un secretillo. Hice dos tartas exactamente iguales, salvo los dibujitos del merengue quemado y en unos 15 minutos desaparecieron por completo. No exagero... La pareja de mi prima, que no suele gustar de ninguna clase de tarta, se comió dos pedazos y se quedó más a gusto que un arbusto. Creo que el éxito de la tarta es el contraste entre el frescor que aporta el baño de almíbar con licor y el dulzor fino y delicado del merengue italiano que me he traído prestado de la cocina de Sara. No se olviden que la tarta debe estar bien fría para apreciar bien el contraste de sabor. 

Esta falsa charlota no es sana, pero sí que está de rechupete. 

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