Galleta-bolsillo vaquero, período de reflexión electoral y Jill Scott

Hace varias semanas, cuando hicimos la quedada de blogueros en Gran Canaria, Irmina, del blog El zurrón de los postres, realizó un pequeño sorteo con unas cuantas golosinas que había cocinado y, casualidades de la vida, una galleta "bolsillo vaquero" me tocó en suerte. 

Al principio pensé en no comerla, pues era tan bonita, tan "de verdad", que me apenaba darle un par de bocados; pero, finalmente, nos la zampamos... E hice este pequeño montajito en honor a Irmina, la reina de la repostería original. 
En casa no somos de comer galletas, pero les puedo asegurar que esta galleta no era sólo una lindura; además, estaba deliciosa. Pueden ver el post que Irmina dedicó a estas galletas, para que se deleiten. A nosotros, sólo nos quedaron unas pocas migas...

Aprovecho para desearles que disfruten muchísimo del fin de semana. Quienes estén sufriendo lluvias fuertes, queden en casa, aprovechen y preparen algún caprichito con mucho cariño. Aquéllos que van a tener un tiempo soleado, no lo duden y salgan a que les dé el aire en la cara. Quienes deban trabajar, píntense la mejor de sus sonrisas en la cara y celébrenlo, pues una parte importante de la población española no tiene empleo. Pero, el domingo, tod@s nosotr@s debemos cumplir con uno de nuestros deberes y derechos más importantes: el voto. 

El domingo es día de elecciones y, aunque me desmoraliza enormemente la clase política que tenemos en este país, voy a ir a votar. Se me hace un nudo en el estómago, porque no me gusta el sistema que impera en nuestra sociedad actual; querría que las cosas fueran muy diferentes, pero, a menudo, pienso que todos son el mismo perro con distinto collar. Todos nos empujan hacia el mismo abismo, hacia que no nos importe nada de lo que nos rodea y que pensemos que sólo tenemos el recurso del voto. ¡No!. Podemos indignarnos y ser más exigentes. No seamos personas limitadas de pensamiento. No pensemos que "X" es el bueno y que "Y" es el más malo del universo. El mundo no es tan sencillo y las personas, menos aún. Es importante votar, pero es imprescindible que después de las elecciones exijamos a nuestros representantes que hagan algo más de lo que están haciendo. ¡Queremos más!. ¡No nos queremos conformar!. Somos ciudadanos y somos importantes. Sin nosotros, ninguno de ellos estaría sentado donde está o quiere estar. Usemos nuestros derechos. ¡Votemos y exijamos!. Otra forma de democracia sí es posible.

Por último, y tras esta verborrea reivindicativa, les dejo con Jill Scott y su estupenda canción Hate on me. No me digan que esta música no les hace levantar de la silla y ponerse a bailar... ¡Feliz fin de semana!.

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