Macarrones picantes e indignación ciudadana

Sigo indignada... Y me encanta saber que hay muchísima gente indignada por toda España y contagiándose en el resto de Europa, Estados Unidos, etc. Sin indignación no puede haber reacción y, sin reacción, seguiremos siendo los peleles de una clase política al servicio de las multinacionales. Yo no quiero ser pelele de nadie... Soy una ciudadana y quiero que mi ciudad sea mejor de lo que es; quiero que mi Comunidad Autónoma convierta a sus ciudadanos en el principal objetivo a proteger; quiero que mi país defienda los intereses colectivos de todo el pueblo español; quiero que Europa deje de mirarse el ombligo; quiero que en el mundo se respire aire limpio y todos los seres humanos vivamos mejor. ¿Les parezco ingenua?. Pues quiero ser ingenua, porque no quiero conformarme con cómo funcionan las cosas ahora. Si una deja de soñar con el deseo de que las cosas sean mejores, será que ha muerto. ¡Y yo estoy muy viva!. ¡E indignada!. 

El comidista, en el País Digital, se preguntaba lo siguiente: "¿Está reñida la revolución con la comida decente?". Yo creo que no. Que quienes están pasando sus días y noches en esas plazas por toda España deben comer bien y...¿por qué no llevarles un tupper con buena comida?. Yo me prestaría a llevarles un poco de estos macarrones picantes que he preparado, que sé que les encantarán y servirán para que se alimenten no sólo de bocatas. De paso, esta receta me sirve para participar en el Concurso Chef Pimienta Rosa del mes de mayo.
INGREDIENTES (2 personas):
- macarrones de colores cocinados al dente en abundante agua con sal
- 2 tomates grandes pelados y cortados en cuadritos
- 3 guindillas verdes en vinagre cortadas en ruedas (sacarles las pepitas)
- 10 aceitunas negras cortadas en ruedas
- 1 cebolla cortada en cubos
- 1 cucharada de ajo machacado
- unas nueces troceadas
- 3 cucharadas de aceite de oliva vigen extra
- flor de sal d'Es Trenc aromatizada con rosas
- hojas de menta picadas y 2 ó 3 enteras
ELABORACIÓN:
1º) Calentar el aceite en una sartén y añadir la cebolla con la flor de sal. Rehogarla hasta pocharla e incorporar los tomates, las guindillas verdes y las aceitunas. Cocinar unos minutos y, por último, incorporar el ajo machacado y las nueces. El tomate debe quedar enterito, manteniendo su forma de cubos.
2º) Mezclar la pasta al dente con las verduritas y añadirle las hojitas de menta picadas. Remover bien.
3º) Servir en platos hondos y decorar con un par de hojas de menta enteras. 
A tener en cuenta:
- Estamos ante un plato de pasta de lo más sencillo que podemos encontrar, pero lleno de sabor y con ese toque alegre y picantón de las guindillas en vinagre. No es excesivo, pero, evidentemente se hacen notar.
- La cebolla está pochada, pero sin perder su color claro. Sin embargo, el tomate debe estar enterito, que se aprecie al morder. 
- El ajo no se dora al principio en el aceite, porque se pretende mantener el sabor del ajo crudo, no frito.
- Es imprescindible un buen aceite de oliva virgen extra, porque es el elemento que aglutina los sabores de las verduritas, las nueces, las guindillas, el ajo.
- Podemos espolvorear un poco de queso parmesano sobre nuestra pasta, pero, sinceramente, no le hace falta.

Sin duda, un plato sano y de rechupete que les invito a probar.

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