Cortadillos de brownie con aroma de café

No soy una persona golosa; de hecho, los pasteles excesivamente dulces no suelen atraerme en absoluto y ni los pruebo. Hay personas que se pirran por la clásica tarta de nata con fresas y, sin embargo, a mí no me gusta. Tampoco los empalagosos pasteles de las bodas, ni los cupcakes forrados con pasta de azúcar, ni los turrones de almendra molida... En fin, ya ven... Soy una melindres en cuestiones dulces. Pero, si quieren captar mi atención, prepárenme un brownie. Seré una comensal agradecida para la eternidad.
El brownie es mi dulce preferido. ¿Por qué...?. Por el chocolate, claro está. El chocolate negro, amargo y oscuro es el sabor que me viene a la mente en esas ocasiones de ligera tristeza emocional; cuando estoy más estresada de lo normal; o cuando simplemente me quiero dar un capricho por ser a good girl. Me revoluciona de pies a cabeza y me entrego como una viuda alegre. ¡Qué cosquilleo!.

No piensen que soy una viciosa del chocolate, porque no lo soy, pero reconozco que soy una fiel admiradora de este alimento cuyo origen se sitúa en Centroamérica, concretamente en Honduras, aunque fue empleado en mayor medida por el Pueblo Maya y, tiempo después, por el Azteca. En mi dieta habitual siempre hay hueco para una o dos pastillitas diarias de chocolate con una alta proporción de cacao. Me satisface, es placentero y además tiene muchísimas propiedades positivas para el organismo. ¿Se puede pedir algo más a un alimento...?.
INGREDIENTES (9 cortadillos como el que ven en las fotos):
- 75 g de mantequilla
- 200 g de chocolate para fundir (mientras más calidad tienen el cacao, mejor queda el brownie)
- 200 g de azúcar de caña, a ser posible tipo panela o integral
- 3 huevos
- 120 g de harina (yo he usado de trigo normal, pero incluso puedes usar la de hacer bizcochos)
- 3 cucharadas de café bien fuerte y frío
- nueces
- cacao en polvo (yo usé uno muy amargo y ecológico que me encanta)

ELABORACIÓN (es un dulce tan bueno como fácil de hacer):
1º) Fundir el chocolate con la mantequilla. Remover bien y dejar entibiar.
2º) Batir los huevos con el azúcar hasta que estén esponjosos. Añadir el chocolate fundido y el café. Incorporar la harina tamizada de tres veces, integrándola con movimientos envolvente con una cuchara de palo. Añadir las nueces troceadas.
3º) Verter la pasta en un molde cuadrado,a ser posible desmoldable, y con el fondo forrado en papel sulfurizado. Nivelar la pasta.
4º) Hornear unos 20-25 minutos a 180ºC. Sacar del horno, dejar que pierda el exceso de calor y desmoldar, dejando enfriar sobre una rejilla. Cortar en cuadrados al gusto y espolvorearlos con el cacao.
No les voy a decir que es sano y de rechupete, porque, en este caso, cumple exclusivamente el segundo calificativo. Eso sí, pocos ingredientes, muy fácil de hacer y siempre exquisito.

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