Huevos escondidos

Hoy jueves, 8 de septiembre, ha sido festivo en toda Gran Canaria. Se celebra el Día del Pino o de la patrona de la isla, que es la Virgen del Pino. Yo no soy creyente, pero un día de fiesta siempre cae bien, por lo que hemos aprovechado para pasar la mañanita tumbados en la arena de la playa, aprovechando que hace un tiempo fantástico.

Cada día me convenzo más sobre el hecho de que los medios de comunicación son excesivamente exagerados y magnifican todo lo que sucede para que, al contarlo, tenga más impacto en su audiencia. Lo digo por el asunto de las "temperaturas de 50ºC en las Islas Canarias". Está haciendo más calor que durante agosto y julio, pero ¿50ºC?. No, no... ¡Yo estaría derretida formando un charco!. Además, hablan de altísimas temperaturas en Gran Canaria, por poner un ejemplo de lo que tengo más cerca, cuando esas temperaturas de 34-35ºC se están dando en el sur de la Isla e incluso en la zona de medianías, es decir, en el interior, pero no en el norte. Gran Canaria es una isla muy abrupta, con zonas de climatología distinta en función de la altitud y de la orientación, por lo que no se puede dar una única temperatura. Yo vivo en el norte de Gran Canaria y les digo que aquí no hemos pasado de los 27ºC y, de noche, dormimos tapaditos con sábana y colcha tipo boutí fino. Lo mismo pasa en la capital, Las Palmas de Gran Canaria, donde no se han superado los 28ºC. Entonces, señores de los medios de comunicación, ¿de qué están hablando?. Están dejando de informar para simplemente vender titulares sensacionalistas. Así confunden y no ayudan... En fin... Me sofoco y hace calor para ello. Mejor les dejo con una receta que me trae muchísimos recuerdos. 

Cuando era niña, no era tan usual salir a comer fuera de casa del modo y con la frecuencia que lo hacemos hoy en día. No existían tantos bares, restaurantes y locales de restauración, pero alguno había. Recuerdo que íbamos a la Playa de Las Canteras, tanto en verano como en invierno; en verano, pasábamos el domingo entero en la playa, con bocadillos y sandía. En invierno, dábamos una vuelta por el Paseo y terminábamos en un bochinche que se encontraba frente de la Iglesia del Cristo, por la zona de Peña la Vieja, calle Olof Palme actualmente. En ese bareto servían unas cazuelitas de barro de unos 15 cm de diámetro en el que servían el plato estrella de la casa: huevos escondidos. 

Los huevos escondidos no eran más que huevos sumergidos en una bechamel espesa y muy sabrosa, con unos taquitos de chorizo, pero yo los recuerdo con mucho cariño y en honor a ese recuerdo gastronómico, he preparado mi versión de huevos escondidos, con los que participo en el primer concurso de recetas organizado por El Pucherete de Mari: un recuerdo, una receta.

INGREDIENTES (2 personas):

- 4 huevos
- 1/2 de leche de cabra
- 1 cucharada sopera bien llena de harina
- sal gruesa
- nuez moscada y pimienta negra recién molida
- 1 cucharada de aceite de oliva virgen extra
- 1/2 vaso de guisantes
- 100 g de panceta en taquitos

ELABORACIÓN:

1º) Hacer una bechamel espesa: hacer un roux tostadito con la cucharada de aceite y la harina, añadir la leche y batir bien con unas varillas para evitar que salgan grumos. Salpimentar y espolvorear un pizco de nuez moscada. Seguir removiendo constantemente hasta que espese. 

2º) Verter un cucharón de bechamel en cada cazuelita de barro y extenderla bien. Cascar 2 huevos en cada una, añadir los guisantes y los taquitos de bacon o panceta y echar el resto de la bechamel, cubriendo completamente los huevos.

3º) Hornear a 200ºC durante unos 15 minutos, los últimos 5 con el grill con aire. Sacar del horno y...¡listos para comer!.

A tener en cuenta:
- Yo cometí un error y es que horneé durante 20 minutos, por lo que la yema del huevo se me cuajó un poco más de lo deseado. Lo interesante y bueno es que la yema quede ligeramente líquida, aunque no tanto como un huevo frito. Por eso, rectificar es de sabios, y la próxima vez haré estos huevos escondidos en 15 minutos y no en 20.

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