Pizza vegetal con salmón y dos huevos. La masa de pizza ideal.

Whole kitchen en su Propuesta Salada para el mes de septiembre nos invita a preparar un clásico de la cocina italiana, la pizza. 
Me encanta la pizza, pero me he vuelto un poco maniática y puedo asegurar que pocas pizzas son de mi agrado. Hay pizzerías a las que alguien debería ir y borrarles esa denominación, porque no tienen ni idea de hacer una pizza. ¿Cómo es posible que utilicen ingredientes enlatados cuando así sólo consiguen humedecer la masa y el queso?. Lo siento, pero no soporto que me pongan una pizza con pimientos o alcachofas de lata. Me gustan las verduras enlatadas, claro que sí, pero jamás en una pizza. Otro problema es la masa, pues en muchos casos es una masa-chicle y, en otros, una masa-piedra. Y se preguntarán ustedes: ¿y qué pizza te gusta entonces?. Pues me encanta la que hacemos en casa, con una buena masa de pizza, casera y deliciosa, y con ingredientes frescos. Además, en casa, el pizzero es Marc y yo, en esos casos, actúo de pinche.

Hace un par de meses, haciendo un curso de repostería, el profesor nos dio su receta de masa de pizza y, créanme cuando les digo que es la mejor masa de pizza que he comido. Todo depende de los gustos particulares, porque hay quien disfruta con una masa gruesa y esponjosa y hay quien prefiere una masa finísima, casi transparente, y crujiente al máximo. A nosotros, en casa, nos gusta la masa fina en su justa medida, crujiente por fuera, pero tierna y jugosa por dentro y, además, con algunas burbujas en su superficie. Personalmente, la estimo la masa de pizza perfecta. Si prueban a hacerla, espero que me cuenten qué les ha parecido.
INGREDIENTES (2 pizzas del tamaño de la que ven en la fotografía de arriba):

A) Masa:
- 450 g de harina de fuerza
- 100 g de sémola de trigo
- 300 ml de agua (si combinas agua normal y agua con gas te quedará riquísima; incluso cerveza)
- 7 g de levadura seca
- 1 cucharadita rasa de sal
- 1 cucharadita rasa de azúcar morena

B) Para el relleno o cobertura de la pizza:
- salsa de tomate, si es casera, muchísimo mejor
- queso rallado al gusto
- salmón fresco desmenuzado
- 2 huevos por pizza
- lonchas finas de calabacín
- 1/2 cebolla cortada en ruedas finas
- ruedas finas de pimiento verde
- chiles rojos molidos
- orégano

ELABORACIÓN:

1º) Hacer la masa: mezclar el agua tibia con la levadura y dejar reposar 2-3 minutos. Echar la sal y el azúcar en un bol para amasar y, encima, añadir la harina de fuerza, la sémola y el agua con la levadura. Amasar bien todo durante 7-8 minutos. Hacer con la masa una bola y dejarla reposar 1 hora. La masa debe ser más húmeda que la masa de pan normal, pero elástica y suave. Para evitar que se te pegue demasiado a las manos, échate un poco de harina en ellas. 
2º) Dar forma a la masa: cortarla en dos trozos, espolvorear la mesa de trabajo con harina y estirar cada bola de masa con el rodillo. Enrollar la masa en el rodillo y depositarla en una bandeja para hornear. Dejarla reposar unos 10-15 minutos. Hacer lo mismo con la otra bola.
3º) Verter y extender 3-4 cucharadas de salsa de tomate sobre la masa de pizza. Repartir el queso rallado sobre la base; encima, esparcir el salmón, la cebolla, el calabacín y el pimiento. Hacer dos huequecillos entre los ingredientes y cascar los huevos. Espolvorear un poco de chiles rojos molidos.
4º) Hornear con ventilador y a 220ºC durante unos 12-15 minutos. Sacar la pizza del horno y espolvorear el orégano al gusto.
Quizás te parezca que exagero cuando digo que es la mejor masa del mundo... Puede ser. Sin embargo, hazla, pruébala, cierra los ojos y dime que no es una delicia y una comida maravillosa. Que nadie te diga que una pizza es comida basura porque no lo es. Una pizza con buenos ingredientes puede constituir una comida sanísima: los hidratos de carbono de los cereales, las vitaminas y minerales de los vegetales, el licopeno de la salsa de tomate y el maravilloso omega 3 del salmón. No lo dudes y come pizza casera.