El Hierro se sacude la desidia de las últimas décadas y sus tremores son más fuertes cada día. Ayer, acaeció un sismo de 4.4 grados en la escala de Richter, aunque fue a unos veinte kilómetros de profundidad. La brecha volcánica submarina ha vuelto a abrirse y a rezumar magma del interior de La Tierra que, candente, se abre paso hasta la superficie. Son cada vez más los piroclastos que se ven en la superficie del mar, que parece un jacuzzi a toda potencia. Todo a su alrededor está inerte. La naturaleza sabe ser dura y cruel cuando quiere. Renovarse o morir es su lema. Siempre lo ha sido y así seguirá siendo.
A pesar de tanto movimiento, mi casa está en calma. Incluso la cocina. Por ello, hoy les dejo un dulce residual... Residual porque está hecho con masa que me sobró de la coca de figues y con los restos de una mermelada de maracuyá que me quedó maravillosa. ¿Les apetecen unas minicocas de la fruta de la pasión?.
INGREDIENTES:
- masa de coca (me remito a la coca de figues)
- mermelada de maracuyá casera, hecha con la pulpa fresca de maracuyá y azúcar (sin pasar por la batidora, para no destrozar las pepitas)
- azúcar glass para el acabado
ELABORACIÓN:
1º) Coger pequeños trozos de masa, darles formas de bolitas, colocarlas en moldes de magdalenas, darles forma con los dedos, adaptándolas al molde y hundiendo su parte central de modo que quede un hoyo.
2º) Poner una cucharadita de mermelada de maracuyá en cada hoyito de la masa.
3º) Hornear unos 15 minutos o hasta que estén doradas.
4º) Sacar de los moldes y colocar sobre una rejilla para que enfríen.
5º) Espolvorearlas con azúcar glass.
A tener en cuenta:
- La passiflora edulis es una planta trepadora, cuya fruta, el maracuyá o fruta de la pasión es deliciosamente exótica y aromática. Aporta mucha agua, así como muchísima vitaminas, entre las que destaca la C y la provitamina A. Los minerales que nos proporciona son variados y la fibra que obtenemos al comerla nos ayuda a prevenir numerosas enfermedades de los intestinos.
- El maracuyá, para comerlo en sus mejores condiciones, debe caer solo de la planta y comenzar a arrugarse. Será entonces cuando esté con ese agridulce tan característico.
- Hay quien a la mermelada le añade gelatina o agar agar. Yo, a veces, lo hago, pero generalmente, prefiero la mermelada sin ninguna clase de gelificante o espesante. Pura pulpa de fruta y azúcar, como en el caso de esta mermelada de la fruta de la pasión.
- Recomiendo tomar estas minicocas con un buen té o un rooibos. Le va un té con toques amargosos, pero si te apetece más uno verde tipo moruno, también quedará bien. ¿Sabes esas meriendas de amigas en las que se habla de todo...?. Pues estas minicocas quedarán de cine.
La flor del maracuyá es una extraña creación de la naturaleza. Tan bella y misteriosa que le dieron el nombre de passionaria o flor de la pasión.
Oh Laura, me llega tarde esta receta. Tuve un montón de maracuyá que me regalaron pero se terminó, la planta ha dado por finiquitada la temporada. Me guardo la receta para cuando vuelva a tener frutos porque se me está haciendo la boca agua. El maracuyá me encanta, he preparado un montón de recetas con él y todavía me queda una pendiente de publicar.
ResponderSuprimirBicos
Laube mi niña, esto si es una dulce tentación.
ResponderSuprimirY las fotos fantásticas.
¡Que pasada con lo que ocurre en el Hierro!
Cuando la naturaleza dice aquí estoy yo siempre lo hace con fuerza, le hacemos tanto daño al planeta que no me extraña que se cabree.
Un beso guapa
Impresionantes fotos, preciosas...y riquisima receta..
ResponderSuprimirDicen que la naturaleza es sabia, es la ley del universo, no deja de cambiar nuestro mundo.
¿Qué deparará el futuro..?
Un beso y buen fin de semana.
lo mio es de juzgado de guardia.... en los restaurantes si hay sopa de maracuyá con frutos rojos, o helado o otra cosa lo pido por qué me gustan, pero nunca he comprado y estas tartaletas tuyas se ven deliciosas. Bss
ResponderSuprimirEstas frutas exóticas me encantan, seguramente por nunca ha sido habitual para mi comerlas, lástima su precio.
ResponderSuprimirLa naturaleza es de temer cuando nos demuestra que tiene vida.
Un abrazo!
Pero que bocaditos más ricos, preparados con los que tenías a mano :o)
ResponderSuprimirPerfecto para una merienda entre amigas con un buen té, pero no rooibos para mí jajaja
La flor nunca la había visto antes, es espectacular y preciosísima.
Besssssooooooos,
Palmira
Ya lo creo que me apetece, viendo tus fotos dan gana de enfilar al aeropuerto y desembarcar en tu cocina, un beso guapa.
ResponderSuprimirPor aquí es dificil conseguir el maracuya, que ricas se ven.
ResponderSuprimirSaludos
Laube, ¿quieres decir que esas bolitas naranjas de la pasionaria son maracuyá?, yo pensaba que el maracuyá era verde. Este verano me llamó mucho la atención en Asturias una pasionaria con todas esas bolitas naranjas.....¡si lo llego a saber...!, la próxima vez no se me escapa...
ResponderSuprimirUn besazo
Vaya, no me ha dejado colgar el comentario. En fin, te decía que nos apetecen, y mucho, que lo contrario sería imposible!
ResponderSuprimirPor otro lado, esperemos que lo del Hierro se quede en anécdota sísmica y no haya más desgracias (que bastantes tenemos).
Un abrazo y buen fin de semana!
Hola Laura, guapa tu
ResponderSuprimirque rico postres, en casa de mi madre habia una planta de maracuyá que lucia divina, y este invierno pasado que nos nevó casi en puertas de primavera, lo mató
Deseo de corazón que el tema del volca´n no vaya a más
mil petonets Susanna
Cualquiera diría que es un postre "residual", a mí me parece todo un protagonista!!
ResponderSuprimirQue dulces bocaditos más ricos. Besos!
ResponderSuprimirAna de: 5 sentidos en la cocina
La tierra habla, grita de forma diferente por todos sus rincones.
ResponderSuprimirUnos deliciosos pastelitos residuales. Un té con amigas! y sin parar de hablar! Socorro que peligro.
*.* BESIKOS.
Hola preciosa, que buenas esos pastelillos de fruta de la pasión.
ResponderSuprimirLa flor preciosa.
Besos
La naturaleza siempre me fascina cuando nos sobrecoge con fenómenos así, nos recuerda que somos muy pequeñitos y casi insignificantes ante su fuerza...
ResponderSuprimirUnas cocas fantásticas, muy original con el relleno de maracuyá y la presentación en forma mini :)
Un abrazo
Lo voy siguiendo por las noticias y la verdad son impresionantes las imágenes....
ResponderSuprimirEsta coca seguro que me gusta...como dice Kako lástima que las frutas (exóticas) estén tan caras....
un besazo Laura
Laura, tú siempre dulce, me encanta esta entrada en tu blog (post.)
ResponderSuprimirSeguro que estamos ante un postre dulce y muy sabroso.
La flor del maracuyá es sensual y preciosa, no me extraña se su fruto sea dulce, dulce.
Besos corazón, te dejo que estoy con los calamares en su tinta sobre los fogones de mi cocina.
Inmejorable todo, como siempre, relato, receta, fotos ... Un besote de Oli de ENTREBARRANCOS desde Inglaterra
ResponderSuprimirQué rico! Tiene una pinta estupenda! encontrar maracuyá me parece un poco difícil aquí pero tendré la receta presente para cuando encuentre. Besicos.
ResponderSuprimirOHHHH, Laura tengo mayacuyá en casa!!!!!!!!!!!!!!!!, así que ya sabes que te copieteo la receta. ¿Viste las imágenes de ayer de la burbuja que se veía desde La Restinga? Espectacular... la naturaleza es así, cómo tú dices
ResponderSuprimirLa maracuya es una de mis frutas favoritas! Aquí en málaga no he visto ni una... es un lastima... con lo que me gustan!
ResponderSuprimirTus minicocas me parecen exquisitas, segura que tuvieron mucho éxito!
Besos
Que bonita la flor¡¡ me ha encantado.
ResponderSuprimirDeliciosos pastelitos.
bss
Patricia
Mmmmm, deliciosos. T e espero en mi concurso de recetas de otoño. Besines1
ResponderSuprimirQue preciosidad Laube!1...me alegro de que tu casa esté en calma y disfruteis de dulces tan deliciosos y bonitos!!:)
ResponderSuprimirtengo que comprar maracuyas y probar tu receta mi guapa!!!!
mil besitos y felices temblores!!..a ver si pasan:)
¡Qué buenas y con frutita!
ResponderSuprimirBesinos y feliz semana.
me he quedado prendada de la flor.
ResponderSuprimires una beldad..
nunca he probado la fruta de la pasion o maracuyá ..aqui no se encuentra facilmente
siento mucho..lo del HIERRO..la naturaleza sigue su curso..pero en este caso es una pena..
besos
Cómo me gusta, Laura. Me encantan las porciones individuales, lo de reciclar y mezclar restos de otras recetas, y esa mermelada de maracuyá, que tiene una pinta... qué rico.
ResponderSuprimirWow esas fotos hacen que el aroma traspase la pantalla. Se ve delicioso. Y tan bella la flor del maracuyá...
ResponderSuprimirSaludos!!
Todo lo que lleve maracuyá me gusta. Es una de mis frutas favoritas. Me imagino el saborcito de esta coca.
ResponderSuprimirun saludos, y besitos,
Laura se ven deliciosas, el maracuyá me encanta. Lástima que donde vivo no sea fácil encontrarlo.
ResponderSuprimirA mi las mermeladas también me gusta hacerlas sin gelificantes añadidos. Si puede ser, me gusta usar sólo el de la propia fruta!
Muchos besitos guapa!
Laura, que ricas! así no se tira nada y aprovechas la masita de las cocas... lo que pasa en el Hierro da mucho respeto ... la naturaleza es así de caprichosa... esperemos que no vaya a más! Besotes de la Vaca!
ResponderSuprimirCon maracuyá!!!! Qué buenas, por dios!!!! Me encantan!!!
ResponderSuprimirBesos.
es verdad, yo la conocía como la flor de la pasión , es curiosísima; estos pastelitos de maracuya tienen que ser una delicia... pero ¿tú vives en el Hierro?
ResponderSuprimirno sé si vivirás allí pero cada vez que veo en las noticias todo ésto que está pasando... debe ser tremendo estar allí y por aquí como que lo asumimos con naturalidad, como lo más normal, no sé, no me imagino cómo se sentirá toda esta gente...
que maravilla, que deliciosas mini cocas, son geniales y además muyy bonitas, con esa mermelada casera deben estar de chuparse los dedos! tomo nota! Besos,
ResponderSuprimirNieves.
Me solidarizo con toda la gente del Hierro, deseando de corazón que pase todo y termine bien, y pronto por favor.
ResponderSuprimirTu imaginación trabaja creo yo las 24 horas del dia, te ha quedado genial, un abrazo, angelamh.