Sopa de Año Nuevo... o del día después

Se abre una nueva ventana en el Calendario de Adviento de Whole Kitchen: la del día 18 de diciembre. A través del cristal puedes ver la casa de mi familia, donde la mezcla de materias primas de mi tierra con sabores mestizos, medio canarios, medio andaluces, ha desembocado en platos y recetas muy variadas, sabrosas y siempre con aroma a caseras. Como esta deliciosa sopa de Año Nuevo o del día después.
Cuando Whole Kitchen me pidió que formase parte de este curioso y bonito calendario, no me lo pensé dos veces, pero, luego, surgieron mis dudas, mis cavilaciones. La idea era mostrar una receta propia de la Navidad de mi tierra, las Islas Canarias, y que rezumase tradición o una cierta nostalgia de las cenas familiares de estas fechas. Y aquí fue donde vacilé y debo reconocer que me ha costado mucho decidirme.

Por un lado, tengo la enorme suerte de tener una madre que es una joya en todos los sentidos y que en la cocina es imaginativa e inconformista. Por otro lado, esa pasión de mi madre por la innovación en los fogones ha llevado a que en nuestras comidas familiares nunca se sirviese la misma comida. En estas fechas, la mesa de la casa de mis padres siempre incorporaba carne, especialmente para mi padre, como cabrito guisado, pata asada, un redondo relleno o, últimamente, pavo y cordero. Pero con lo que mi hermana, mi madre y yo disfrutábamos era con el montón de entrantes, aperitivos y canapés con el que mi madre nos agasajaba. Ella no repetía jamás una comida; siempre le ha gustado lucirse y le salía, y le sale, todo riquísimo. No he podido, por ello, encontrar un plato recurrente en la mesa familiar de la Navidad. Sin embargo, si hay algo que recuerdo con detalle y que es capaz de emocionarme y ponerme la piel de gallina es la sopa que mi madre preparaba durante el día 31 de diciembre y que tomábamos con fruición en la comida del día 1 de enero. Adoraba esa sopa, tanto que he adoptado esa tradición en mi propia casa.
La sopa de Año Nuevo o del día después es una sopa completita, deliciosa, humeante y que deja el estómago reposado, contento y listo para afrontar el comienzo del año. Es una sopa sin muchos artificios, poco sofisticada, pero te deja el cuerpo como la seda. No tiene nada de especial, gastronómicamente hablando, salvo el esmero con el que mi madre la preparaba y el gusto con el que la tomábamos el día 1 de enero. ¡Maravillosa!. La sopa de Año Nuevo de mi madre sigue siendo la que más me gusta. No he conseguido llegar a igualarla, por lo que me suelo llevar un tupper de su casa a mi casa sin ningún rubor.
INGREDIENTES:

- un pollo entero (mi madre ponía gallina y me chiflaban los huevitos que aparecían como por sorpresa en la sopa y que ella guardaba siempre para mí)

- 400 g de morcillo de ternera

- 200 g de garbanzos (se habrán puesto en remojo el día anterior)

- 3 zanahorias medianas

- 1/2 cebolla

- un trozo de pimiento rojo rojo y un trozo de pimiento verde

- un par de puñados de fideos finos de sopa, estrellitas, etc.

- 1 cucharada de aceite de oliva virgen extra

- sal gruesa al gusto

- un pizco de laurel en polvo y de pimienta negra

- 2 ramas de hierbabuena (hierbahuerto en Canarias) fresca

- 1,5 l de agua

ELABORACIÓN:

1º) Calentar el aceite y dorar un poco la carne de ternera en la olla a presión, lo justo para sellarla bien.

2º) Colocar el pollo en la olla. Yo le retiré parte de la piel, pero sólo parte (mi madre jamás se la quitó y supongo que por eso le quedaba tan rica). Incorporar el trozo de ternera, la cebolla, los pimientos, las zanahorias peladas y cortadas en trozos groseros y los garbanzos. Verter el agua por encima de todo, cerrar la olla y cocer a fuego medio-bajo durante 1 hora. Apagar y dejar que enfríe del todo (terminará de coger todos los sabores y el caldo quedará sabroso).

3º) Retirar los pimientos, pero dejar la cebolla desmenuzada. 

4º) Sacar el pollo y retirarle la piel y todos los huesos. Reservar la pechuga para otra comida (por ejemplo, un pollo al curry) y desmenuzar la carne de los muslos, de la carcasa y de las alitas, echándola al caldo. Trocear la ternera en pedazos de a bocado y echarlos igualmente en el caldo. 

5º) Poner a calentar la sopa, añadir la sal, espolvorear un poco de laurel en polvo y de pimienta negra y, cuando empiece a hervir, bajar el fuego y añadir los fideos y las ramas de hierbabuena. Retirar del fuego pasados 5-6 minutos, según el grosor de los fideos.

6º) Servir calentita, poniendo en cada plato unos trozos de carne de ternera, de pollo, de zanahorias, de cebolla y de garbanzos. Acompañar con unas hojitas de hierbabuena fresca.
A tener en cuenta: 
 - Una vez se hace el caldo, puedes colarlo para eliminar impurezas de la carne. Quedará más bonito, más fino, pero yo nunca se lo vi hacer a mi madre y su sopa era y es única.
 - En alguna ocasión he añadido apio a la sopa. Queda bien, pero roba protagonismo a la hierbabuena y, personalmente es el sabor que prefiero en esta sopa en concreto.
 - Si no añades sal, ni laurel en polvo, ni la hierbabuena y lo cuelas bien, puedes tener un caldo estupendo para arroces o cualquier guiso.
 - ¿Se pueden creer que me olvidé de poner garbanzos en la escudilla a la hora de sacar las fotos y de añadir los fideos en el último hervor de la sopa?. ¡No lo olviden ustedes!.

¿Qué...?. ¿Te vas a animar a preparar esta sopa de Año Nuevo?. Sean felices... Coman sano y de rechupete.

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