Albóndigas especiadas (al horno)

Hace algún tiempo que quería cocinar albóndigas, pero siempre había algún otro plato suculento que se colaba y acababa acaparando mi atención culinaria. ¡Hasta hoy!.
¿A quién no le gustan estas ricas pelotitas de carne molida bañadas en alguna rica salsa?. Yo creo que la mayoría de las personas que conozco respondería con un "me chiflan las albóndigas". ¿Qué opinan ustedes de las albóndigas?. ¿Les gustan a todos en su casa?. ¿Las suelen hacer con frecuencia?. A Marc y a mí nos gustan mucho, pero, la verdad, reconozco que soy un poco perezosa para prepararlas; más que nada, porque es una receta que suele ocupar gran parte de la mañana si se hace cien por cien casera. Además, ya saben ustedes que la carne no es un alimento que yo cocine frecuentemente y, cuando lo hago, casi nunca considero el plato como apto para subirlo al blog. ¿Por qué...?. Pues porque la carne no me llena, salvando excepciones. Y el pobre Marc, con lo que le encanta comer carne, ha terminado asumiendo que es como yo, una cabra que se alimenta de hierbajos.

Me apetecía hacer y comer albóndigas, pero con algo especial. No las clásicas albóndigas en salsa de tomate, sino unas que hicieran suspirar y anhelar algún lugar exótico, lleno de ritmos cadenciosos y, al tiempo, con aires mediterráneos. Cerré los ojos y me transporté a un lugar imaginario, lleno de especias preciosas, sabores dulzones y algunas hierbas aromáticas cuya fragancia se impregnase en mis manos al arrancarlas de la mata. De hecho, me he llevado las manos a la nariz y he podido oler a albahaca recién cortada. Es un aroma extraordinario y tan potente que rápidamente me lleva a pensar en un plato de pasta con una cucharada de pesto por encima. ¡Y hasta se me hace agua la boca!. Curiosidades sensoriales. ¿Tienen ustedes algún aroma que asocien de manera inmediata con algún plato?. ¿Me lo cuentan...?.

¿Qué destacaría yo de estas albóndigas...?. Destacaría que las pelotitas de carne quedaron tiernas y sabrosas; con un toque afrutado y dulzón, al tiempo que fresco por el maravilloso aroma de la albahaca, que hizo las delicias de nuestro almuerzo de sábado. Ni que decir tiene que la salsa especiada dejó un aroma perfumado en casa y fue el perfecto complemento de las albóndigas. Además, hacerlas al horno merece la pena cuando haces bastantes, porque son menos calóricas, al tiempo que ensucian menos la cocina (y para mí eso es muy importante y da puntos a cocinar al horno). Y como las acompañamos de unas papitas nuevas al horno, sólo con sal gruesa y pimienta negra, compusieron un plato de lo más rico y del que disfrutamos muchísimo. 

¿No quieren picar una...?.

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