Pasta y verduras con pesto de avellanas

Se está acabando el mes de marzo y la semana que viene ya tenemos encima la semana santa, por lo que muchas personas saldrán de vacaciones o simplemente descansarán, como es mi caso. La verdad es que, cuando vives en Gran Canaria, la Isla de la Eterna Primavera, no tiene mucho sentido salir de vacaciones en busca del buen tiempo, porque para l@s canari@s en general, el buen tiempo está en nuestros genes. Pero, descansar, descansaré, porque este mes ha sido un poco de locos, especialmente esta última semana. En mi trabajo, los finales de mes pueden llegar a ser un poquito agobiantes. Menos mal que tengo mis plantitas, mis experimentos culinarios y a Marc, que suaviza mucho mis efervescencias y es que soy un poco como mi padre; un tanto "fosforito" (fósforo=cerilla). Supongo que entienden lo que quiero decir...
Y es que, además de faltarme tiempo, me sumo a la huelga general, porque, aunque soy autónoma, me solidarizo con el resto de las personas que sostenemos este país y que, gracias a la reforma laboral, ya no tendremos capacidad para decir no a cualquier injusticia que puedan exigirnos nuestros empleadores. Y no digo yo que los empresarios siempre sean malos y los empleados siempre buenos; no digo eso porque sería una idiotez y tampoco sería cierto. Pero, he sido abogada laboralista, y esta reforma supone un puntapié a los derechos del colectivo trabajador. Y les digo más... Muchos abogados laboralistas se van a quedar sin trabajo, porque, si un trabajador no puede ejercer su derecho a protestar cuando "discrecionalmente" le cambian las condiciones que inicialmente pactó con el empresario, una de las causas que más conflictividad laboral provoca en los Juzgados de lo Social, va a bajar muchísimo el número de demandas laborales interpuestas. Pero, claro, así también se desbloquea la Justicia y, mira por dónde, el Gobierno mata dos pájaros con un solo tiro. A mí me parece triste que no se proteja más al que tiene una posición de desventaja y supongo que no soy la única... En fin, cada cual tendrá su opinión, y ésta es la mía.
Les traigo una receta básica que en casa es fundamental y hago con mucha frecuencia: pasta y verduras. El acompañamiento es lo que más varío, pero, generalmente, a la pasta con verduras le va estupendamente el aceite, el ajo, las hierbas aromáticas, frescas o secas, y las especias. De ahí que en este caso les muestre un delicioso pesto de avellanas. Sí, avellanas; en vez de piñones, le he puesto lo que tenía en la despensa y como las avellanas, las nueces y las almendras no faltan en casa, pues así ha salido el pesto. Tomen nota, porque a los amantes de las verduras y la pasta les va a encantar esta receta sencilla, sana y llena de color como la primavera.

INGREDIENTES:
- pasta corta, divertida a poder ser (yo he usado los tulipanes de colores de pastas Gallo)
- 1 calabacín cortado en ruedas
- 1 puerro cortado en ruedas
- 1/2 pimiento rojo y 1/2 amarillo cortados en jardinera gruesa
- 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
- para el pesto de avellanas: 2 cucharadas de avellanas, 1 manojo hermoso de albahaca fresca, 2 dientes de ajo, queso parmesano rallado, sal gruesa y aceite de oliva virgen extra al gusto.

ELABORACIÓN:
1º) Preparar el pesto: triturar los ingredientes y añadirle más o menos aceite, según nuestro gusto particular.
2º) Pochar las verduras en las dos cucharadas de aceite. No tienen que quedar demasiado blandas, sino con el centro algo crujiente. Reservar.
3º) Cocer la pasta en abundante agua salada y dejarla "al dente". Escurrirla bien y añadirla a las verduras. Remover para mezclar y que los jugos de las verduras impregnen la pasta.
4º) Servir en una fuente de barro y añadirle el pesto de avellanas por encima.
Más sano y más de rechupete que este plato... ¡imposible!.

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