Risotto cremoso de guisantes con hierbabuena

¿No les ha pasado alguna vez que se ponen a preparar una comida teniendo como objetivo lograr un color o, mejor, una combinación de colores?. ¿No...?. Pues yo debo ser una friki, porque me ha pasado en muchas ocasiones. De hecho, si preparo una receta y luego, al emplatar, resulta que no me gusta la combinación de colores de la comida, no le hago fotografías. Así de rotundo. No obstante, cuando consigo esos colores que son pura poesía... Ay, cuando los colores de la comida se tornan en una sinfonía perfectamente orquestada... En ese instante, sé que todo resultará maravilloso.
Desde pequeña, el color rojo ha sido mi preferido, pero, con los años, quizás con la madurez, otros colores han ido empujando y desplazando al rojo. El verde y el naranja se han ganado un lugar aventajado en mi carta de colores personal. Son colores más pausados y me llenan de alegría, vitalidad y, al tiempo, me calman. Sin embargo, el rojo sigue rabiando, arañando y mordisqueando mi corazón. Gastronómicamente hablando, el verde me resulta fresco y, claro está, representa a esos alimentos que tanto me fascinan: los vegetales. Incluso el precioso color verde dorado de nuestro aceite de oliva cautiva la vista. De la mano va ese naranja vivaz y picarón. ¿Y a ustedes...?. ¿Qué colores les gustan...?. Y cuando se trata de comer por los ojos, ¿qué gama de tonos prefieren?.
Yo, en este caso, me he decantado por el verde y el blanco. Muy andaluz, ¿no les parece?. De entrada, y a la vista, este plato es fresco, pero, cuando te llevas el primer bocado a la boca... ¡Qué delicia!.


Ingredientes (2 personas):
- 1 vaso de arroz redondo
- 600 ml de caldo caliente de verduras
- 1 cebolla mediana picada
- 2 dientes de ajo picaditos
- 100 ml de vino blanco seco
- 150 g de guisantes congelados
- 50 g de queso majorero curado rallado
- las hojas de 3-4 ramitas de hierbabuena
- sal gruesa marina
- pimienta negra recién molida
- 3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra

Elaboración:
1º) Calentar el aceite y dorar los ajitos. Cuando empiecen a "bailar" en el aceite, añadir la cebolla, bajar el fuego y pocharla. Incorporar los guisantes congelados y rehogar un par de minutos más.
2º) Añadir el arroz a la cebolla pochada y rehogarlo durante 1 minuto, sin dejar de remover. Salpimentar.
3º) Incorporar el vino blanco, subir el fuego y dejar que hierva y se evapore el alcohol. Cuando el arroz haya absorbido el vino, verter el caldo poco a poco, removiendo para que el arroz vaya soltando el almidón. Dejar que cueza a fuego medio-bajo unos 15-18 minutos o hasta que el caldo haya sido absorbido por el arroz y éste se encuentre al dente.
4º) Apagar el fuego, añadir el queso y las hojas de hierbabuena, reservando unas poquitas para decorar. Remover con cuidado, tapar y dejar reposar 2-3 minutos.
5º) Servir inmediatamente decorado con unas hojitas de hierbabuena. 
Esta receta está sacada del libro 200 recetas vegetarianas, de la Editorial Blume.

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