Mermelada de ciruela al ron

¡Es temporada de ciruelas! En casa llevamos unos quince días comiendo ciruelas sin parar. Es el postre que toca cuando traemos cajas de la finca de mis padres cada cinco o seis días. Si viesen mi nevera, se echarían las manos a la cabeza. ¡Qué locura! Pero es lo que hay y debemos aprovechar lo que la naturaleza nos ofrece en cada época del año. Además, les recomiendo las ciruelas especialmente a esas personas que tienen problemas para ir al baño regularmente. ¡Qué alegría les dará! ¡Y ya sé yo a quién se le acabará el negocio! ¡Ja!
Como era tanta la cantidad de ciruelas negras y maduras que me traje a casa la semana pasada, decidí que tendría que hacer mermelada. ¡Y qué mermelada más rica! Esta mermelada no es la típica dulzona que encontramos envasada de manera industrial. No tiene nada que ver. Como eran muchos kilos de ciruelas, pensé que sería más apropiado que hiciera una mermelada menos dulce de lo habitual, por varias razones. 

Por un lado, porque la ciruela ya aporta una cantidad significativa de azúcares naturales y no hay por qué exagerar con un exceso de azúcar, por mucho que nos digan que las mermeladas se hacen con la famosa regla 2(azúcar)x1(fruta). Yo suelo hacer bastante mermelada con la fruta que tenemos de temporada en la finca de mis padres y les aseguro que nunca he cumplido esa regla, lo que no obsta que quede una mermelada deliciosa y con un amplio período de conservación. 

Por otro lado, quería hacer una mermelada que pudiera usar para las salsitas y reducciones con las que me gusta acompañar algunas carnes blancas. Ni les digo lo especial que es un solomillo de cerdo con un par de cucharaditas de esta maravillosa mermelada de ciruelas negras. ¡No pueden dejar de probar esta combinación!
Vayamos a por la receta. Verán qué fácil.

INGREDIENTES:

- 1 Kg de ciruelas negras maduras pero en perfecto estado
- 200 g de azúcar panela
- un trozo de cáscara de limón
- 2 cucharadas de ron oscuro de caña 

ELABORACIÓN:

1º) Limpiar la piel de las ciruelas, cortarlas a la mitad, sacarles el hueso y echar las mitades en un caldero profundo y grande.
2º) Cubrir con el azúcar y añadir la cáscara de limón. Dejar reposar al menos 40 minutos.
3º) Cocinar a fuego medio-bajo, removiendo constantemente, durante 30 minutos. 
4º) Pasar la fruta por el pasapuré para retirar la piel y la cáscara de limón. 
5º) Volver a poner a fuego bajo (4 de 10) durante 90 minutos, removiendo constantemente para que no se pegue al fondo del caldero. Dejar el caldero destapado para que se evapore parte del agua. A media cocción, añadir el ron.
6º) Mientras se va cociendo la mermelada, esterilizar los tarros de cristal herméticos donde vamos a envasarla. Yo lleno los tarros de agua y los hago hervir en el microondas. Las tapas las hiervo 4-5 minutos en un caldero con abundante agua. Dejar escurrir y secar los tarros y sus tapas boca abajo.
7º) Sabremos que la mermelada se ha hecho cuando notemos resistencia a la hora de remover al haber espesado. La mermelada de ciruela casera, y sin espesantes, no es excesivamente espesa, por lo que no pretendamos que se quede como las industriales. Podemos dejarla cocer 2-3 horas, pero no espesará más de lo que ven en estas fotos (hice dos procesos distintos: una cocción de 90 minutos y otra de unos 140 minutos y, en ambos casos, la mermelada tuvo la misma consistencia).
8º) Desde que la mermelada esté lista, la verteremos en los tarros de cristal llenándolos casi hasta el borde. Cerraremos con la tapa lo más fuerte que podamos y pondremos los tarros boca abajo hasta que se enfríen completamente.
¿Se han fijado en el precioso color rubí que tiene esta mermelada? Pues bien; mientras se va haciendo, pasa de rojo claro, a rojo intenso hasta casi volverse de un color rojo oscuro brillante tan bonito. El cambio de color se debe al efecto de la concentración de azúcares que hace que la fruta se caramelice. ¿Recuerdan el aroma de las manzanas cubiertas de caramelo de las ferias ambulantes? Pues mi cocina y mi casa olían así. Un olor tan agradable flotaba en el ambiente que era difícil contenerse y no meter el dedo en la olla. Pero... ¡no se les ocurra hacer eso! Pueden quemarse y hacerse mucho daño.

Por si me preguntan si esta mermelada sabe a ron, les diré que no. No sabe a ron. Sólo tiene un "algo" distinto. Un aroma perfumado muy delicado.

Yo hice mucha más mermelada que la que sale en las cantidades que señalo en la receta. De hecho, hice 12 tarros de mermelada de distintos tamaños (6 de 225 ml, 4 de 300 ml y y 1 de 750 ml). Imagínense el montón de ciruelas que tenía. Ya he regalado la mitad de los tarros, pero hay más, así que si alguien quiere... ¡que pase por mi casa! Prometo que no saldrás con las manos vacías.
A tener en cuenta:
- La ciruela es una fruta que tiene un enorme poder laxante. Puedo dar fe... ¡Palabrita! Si las tomamos secas, aún triplican este poder laxante. Frescas y secas ayudan a eliminar los líquidos retenidos.
- Son muy ricas en potasio y en vitaminas, por lo que nos proveen de muchísimos antioxidantes (anticancerígeno). Tomar ciruelas de manera habitual durante la temporada de esta excelente fruta ayuda a sentirnos tranquil@s y calmad@s. Además, el potasio ayuda a combatir depresiones. 
- Es cierto que las ciruelas aportan bastante azúcar e incluso carbohidratos y, en consecuencia, calorías. Sin embargo, eso no debe impedir que comamos ciruelas durante el verano. Mejor eliminar otras cosas de la dieta, pero no las ciruelas.

Así pues, ¡pongamos ciruelas en nuestras vidas!


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