Pastel de chocolate, almendra y ciruela negra

Marc cumplió años el pasado lunes 23 de julio e hicimos una pequeña celebración familiar en la que evidentemente no pudo faltar una buena tarta. Y como somos todos tan chocolateros...
Para variar, Marc, portando esta deliciosa, suntuosa y tremendamente provocadora tarta de chocolate, con almendra y rellena (y borracha) de mermelada de ciruela negra.

No quiero echarme flores, pero este pastel es una joya. ¿Eres chocolateadict@? ¿Sí...? Pues si no quieres controlarte, sino pecar, pecar y volver a pecar, te recomiendo que te pongas manos a la obra y la prepares. ¿Que no tienes ninguna ocasión especial que aprovechar para ello...? No seas bob@. ¡Invéntatela! No demores mucho la degustación de esta exquisitez, porque, luego, no podrás dejar de hacerla una y otra vez. Eso va a pasarme a mí. Lo sé. Y no me voy a comedir de ninguna de las maneras. Ya soy suficientemente comedida con las sacudidas que nos dan los que están ahí arriba, como dioses en su olimpo de corrupción, degradación y sinvergonzonería; así que me planto y mando los controles, el comedimiento y la prudencia a tomar viento fresco. Ya está bien de tanto sacrificio "nosotros" y "ellos" de jarana y especulación y que encima tengamos que aguantar que bobaliconas enlacadas que dicen "ayyyyyyyy, papiiiiiiiii" nos digan "que se jodan". No, no... Por ahí no paso. Yo respeto todas las opciones, porque el respeto (pero el recíproco, no sólo el de unos hacia otros) es muy bonito, pero que me tomen por el pito del sereno me cabrea que no veas. ¿A ti no te sucede...?
Para serles franca, la receta es una especie de mezcla de aquí y de allá, pero aproveché parte de una receta de tarta sacher de mi querido y admirado Carlos Dube, quien explica todo con una sencillez inigualable, al tiempo que te lo va mostrando; y luego ya me lancé a mis fusiones y experimentos. ¿Para qué voy a cambiar mis hábitos a estas alturas...? En Mercado Calabajío se aprende mucho, porque Carlos Dube sabe más que los ratones coloraos, así que si no tienes agregado su blog, ponte las pilas, pues es uno de los grandes blogueros gastronómicos de nuestros país. ¡Palabrita! Yo le he birlado el bizcocho base para la sacher, aunque con algunos quita-pone que a mí me gustan mucho. 

INGREDIENTES (molde de 25-26 cm de diámetro)

A) Bizcocho:
- 6 huevos (separando claras y yemas)
- 50 g de mantequilla sin sal
- 150 g de chocolate al 70% (yo, chocolates Valor, una verdadera delicia nacional, de calidad, que en estos tiempos habría que fomentar)
- 4 cucharadas de ron oscuro de caña (sí, estoy pesada con el ron, pero es producto de mi tierra)
100 g de azúcar (normal)
- 100 g de harina de trigo
- 100 g de almendra triturada
- 1 cucharada sopera colmada de cacao puro en polvo (ecológico)
- 10 g de levadura
- un pizco de sal marina fina

B) Relleno:
- 150 g de mermelada de ciruelas negras casera y 2 cucharadas más separadas
- 175-200 ml de agua
- 2 cucharadas soperas rasas de azúcar

C) Cobertura de chocolate:
- 500 ml de nata para montar
- 500 g de chocolate Valor al 70%

ELABORACIÓN

1º) Haremos la cobertura de chocolate con unas 8-12 horas de antelación. Para ello, calentaremos la nata y cuando vaya a hervir, la retiraremos del fuego y añadiremos el chocolate troceado. Dejaremos que se funda y removeremos bien. Ha de quedar una crema oscura y densa, muy brillante. Poner en un bol, dejar enfriar, removiendo cada 15-20 minutos, y llevar a la nevera hasta el día siguiente. Tapar el bol porque el chocolate absorbe los olores de los alimentos de alrededor.

2º) Preparar una especie de almíbar con el agua, las cucharadas de mermelada y el azúcar, cocinando durante unos 15 minutos hasta reducir un poco. Dejar enfriar y reservar.

3º) Montar las claras con la mitad del azúcar y la sal fina. Reservar.

4º) Ablandar la mantequilla y mezclarla con la otra mitad del azúcar. Batir bien e incorporar el chocolate fundido, pero que no esté caliente. Seguir batiendo al tiempo que vamos añadiendo yema a yema hasta lograr una mezcla homogénea. Verter las cucharadas de ron y la almendra triturada y batir 1 minuto más.

5º) Añadir las claras montadas de 3 veces, mezclándolas suavemente hasta que se aprecie una mezcla homogénea. 

6º) Tamizar la harina, el cacao y la levadura sobre la mezcla anterior e integraremos con movimientos circulares cuidadosos, pero decididos.

7º) Verter la mezcla en el molde previamente aceitado y enharinado. Cocer a 175ºC durante 45 minutos (los primeros 20 minutos, sólo calor abajo. Luego, calor arriba y abajo con el ventilador). Desmoldar y dejar enfriar sobre una rejilla. Tendremos un bizcocho denso con un aroma de impresión.

8º) Cortar el bizcocho por la mitad y emborracharlo con el almíbar de mermelada (al gusto). Cuando lo haya absorbido, repartir la mermelada de ciruela negra por el bizcocho, cubrir con la otra parte del bizcocho, emborracharlo con el almíbar.

9º) Si nuestra cobertura es ya una crema espesa de chocolate, es el momento de repartirla por la superficie del pastel. Si vemos que aún es poco densa, podemos meter en el congelador unos 15 minutos, removiendo una vez la saquemos. Hay que repartirla con cuidado porque es bastante espesa y, si lo hacemos bruscamente, podemos arrastrar migas y hacer una porquería nuestra crema de chocolate. Yo lo hice aplicando montoncitos de crema con una cuchara sobre la superficie de la tarta. Con una paleta pequeña (o un cuchillo redondeado) iremos aplastando la crema. Luego, hice los piquitos con el dorso de una cuchara, haciendo un movimiento circular y rápido de muñeca. Los laterales son muy fáciles de aplicar con una paleta larga y de al menos 2-3 cm de ancha.
Yo creo que sobran las palabras... Sólo hace falta cerrar los ojos y escuchar el "ummmmmmmm" al meternos la primera cucharada (o tenedor) en la boca. No les exagero. Las imágenes hablan de cómo era ese interior, denso, con un adorable y contundente sabor a chocolate negro, suavizado por el dulzor perfumado de las ciruelas negras. El bizcocho absorbió todo el almíbar y supongo que pueden imaginar la textura y la sensación afrutada tan exquisita que deja en nuestra boca. Decirles, además, que es todo un acierto la incorporación de la almendra molida en la misma proporción que la harina de trigo. Creo que es la clave de la textura de este bizcocho. Sin duda.

No sé ustedes, pero yo estoy deseando repetirla...
Sé que no es sano, ni mirarla, pero es un placer saborearla. ¡Está de rechupete!

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