Tomate relleno de crema de caballa

Más de diez días sin publicar un post. He estado y estoy bastante liada con el trabajo y, cuando dispongo de un rato, prefiero descansar y leer. ¿Les había dicho ya que estoy enganchadísima a la novela (y a la serie) Juego de Tronos? Pues lo estoy y no imaginan cuánto. ¡Es realmente fantástica! Si les gusta la fantasía con carácter, sólida, ágil, adulta y poco dada a la autocomplacencia, les recomiendo fervientemente que lean A Game of Thrones, Canción de hielo y fuego, de George R.R. Martin. Impresionante su descriptiva de los personajes. Otro día les cuento más, porque ya me estoy desviando del camino; para variar...
He de reconocer que tenía una cierta ansiedad por subir alguna receta al blog, pero, claro, algo con interés. ¿No les pasa a ustedes que cocinan y cocinan y nada le satisface para llevar al blog? Pues a mí últimamente me pasa mucho. Creo que se trata de perfeccionismo y, créanme, a menudo es una carga, un peso muerto que arrastro como un fantasma en un castillo encantado. Sin embargo, que no publique no significa que no cocine o no coma. Hago ambas cosas, pero no me decido a publicar lo que cocino. Lo que también hago es leer muchas recetas y ver muchas fotografías culinarias. Pululan docenas de libros por todos los rincones de la casa y, claro, a veces puede parecer un poco caótico. Pero, prometo que, salvo por los libros apilados sobre los sofás, las mesas y la alfombra del dormitorio, el resto de la casa está en orden. 

De las incursiones gastronómicas de las últimas semanas, surgió un interés sobresaliente en dos productos: el tomate y la caballa. Y de estos magníficos elementos de la cocina mediterránea ha resultado un entrante sencillo donde los haya, saludable y realmente exquisito. ¿Se animan a prepararlo para las estupendas sobremesas y cenas estivales? Por cierto, ¡cuánto me gusta esa palabra! ¡Estival! ¿No les parece preciosa?
INGREDIENTES (2 personas):

- 2 tomates grandotes
- 250 g de filetes de caballa en aceite 
- 3 cucharadas de mahonesa (a ser posible, casera)
- el jugo de 1 limón
- 3 dientes de ajo pelados
- 1 cucharada colmada de perejil picado y unas ramitas para decorar
- sal marina

ELABORACIÓN:

1º) Lavar bien los tomates. Eliminar el pedúnculo de cada tomate y desecharlo. Vaciar el tomate con un sacabolitas (ni se les ocurra tirar la pulpa de tomate, pues ya le encontraremos otra utilidad en próximas recetas). Salar el interior del tomate y ponerlo a escurrir boca abajo. Reservar.

2º) Preparar la crema de caballa: mezclar la caballa, con la mahonesa, el jugo de limón y los dientes de ajo. Triturar con la batidora hasta lograr una cremita homogénea y suave, pero consistente. Añadir el perejil picado y remover bien con una cuchara o tenedor. 

3º) Rellenar los tomates y adornarlos con una ramita de perejil. Tomarlos fresquitos, sin que lleguen a estar fríos que pierdan el sabor del tomate.

Más fácil y sano, imposible. Y con las magníficas propiedades del tomate y de la caballa. Un entrante superlativo.

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