Tarta de ciruelas con especias (spiced plum pie)

Septiembre nos está regalando un tiempo, climatológicamente hablando, que es un primor... Cielos azules desde el amanecer y una leve brisa que araña las tímidas nubecillas que se dignan a interponerse entre el sol y nosotros... ¡Qué delicia! ¡Qué tardes tan hermosas! Cuando va cayendo el sol, el cielo se tiñe de tonos cálidos, naranjas y rosas, y embruja. Y digo que embruja porque no puedo dejar de mirar hacia el horizonte, mientras el astro rey va ocultándose en este lado del mundo... 

Y aunque sea evidente que el tiempo está cambiando, pues hace calor durante el día, pero al alba, el aire es fresco, seguimos disfrutando de un tiempo veraniego que invita a pasar muchas horas en la calle... De hecho, ¡hasta tenemos ciruelas aún! Con las ciruelas que todavía tenemos las fortuna de saborear, y que son puro almíbar en la boca, he querido preparar unas de las tartas que más gustan a mi madre y a mi hermana: una exquisita plum pie.
Esta plum pie es muy sencilla de hacer, pero, no te voy a engañar... Es una tarta perfecta para quienes nos chiflamos por la fruta fresca. Si no es tu caso, sinceramente no creo que te guste... ¿Adoras las ciruelas? ¿Hueles a especias y vas como las ratas tras el Flautista de Hamelín? Pues ponte manos a la obra, porque esta delicia no te dejará indiferente...

INGREDIENTES:

A) Masa:
- 350 g de harina de trigo (los celíacos pueden probar a sustituirla por harina de arroz y un 25% de harina de millo o maíz)
- 150 g de mantequilla
- 75 g de azúcar 
- un pizco de sal
- agua fría para ligar la masa

B) Relleno:
- 900 g de ciruelas rojas en su punto de maduración y deshuesadas (la piel se deja)
- 20 g de azúcar avainillada
- 80 g de azúcar panela (de caña integral)
- 1 huevo (ó 2...para mí es mejor hacerla con 2 huevos)
- 100 ml de crème fraîche
- especias al gusto: 1 palito de canela, 4-5 estrellas de anís, clavo en polvo, pimienta de Jamaica, nuez moscada.
- 3 mitades de ciruela sin hueso para decorar

ELABORACIÓN:

A) Hacer la masa

1º) mezclar la harina, el azúcar, la sal y la mantequilla en trozos hasta conseguir una mezcla arenosa. Añadir el agua poco a poco y amalgamar hasta lograr una masa suave, un poco grasa y elástica. 
2º) Colocar la bola de masa sobre un molde redondo aceitado y enharinado e irla estirando con las manos y dedos hasta que cubra todo el fondo y las paredes. 
3º) Cortar la masa sobrante (la puedes usar para hacer tiras y ponerlas sobre la tarta). 
4º) Reservar en la nevera 1 hora.

B) Hacer el relleno

1º) Echar las ciruelas deshuesadas en una sartén grande y poner ésta a fuego medio. Añadir el azúcar y las especias y dejar que cuezan hasta que el aroma inunde tu casa y las ciruelas casi se hayan deshecho. Necesitarás unos 12-15 minutos, removiendo delicadamente para que no se peguen. Retira el palito de canela y las estrellas de anís. Deja entibiar.
2º) Saca la masa de la nevera. 
3º) Bate el huevo con la crème fraîche y viértelo sobre la masa. 
4º) A continuación, echa las ciruelas especiadas sobre la masa y la crema anterior, con cuidado. 
5º) Hornear a 180ºC, calor arriba y abajo con aire, durante unos 45 minutos. 
6º) Al sacarla del horno, coloca encima las mitades de ciruela deshuesadas.

A tener en cuenta:

- Las ciruelas casi caramelizan en la sartén, arrancando todos los aromas de las especias, especialmente si son de calidad y no llevan años en tu despensa. Cuando horneamos la tarta, no puedes imaginar qué nube de olor a fruta madura flota por toda la casa. Deja abierta alguna ventana para dar de merecer a tus vecinos, pero cierra bien las puertas, para que no puedan entrar y devorar la plum pie.

- Esta tarta es la típica tarta que vemos en las cafeterías de carretera de muchas películas estadounidenses. Pero yo puedo presumir de que la mía es casera de verdad. ¡Palabrita!

- El color es tan sumamente apetecible que vas a tener que controlar incluso a aquellos que sabes que no les va a gustar. Los sentidos se sublevan al entrar en contacto con esta maravilla. Pero no nos engañemos; si no les gustan las ciruelas a rabiar, no les va a gustar y te la van a dejar en el plato. Te sentará mal no poder disfrutar tú de ese trozo. Hazme caso... 

- Personalmente me encanta comerla acompañada de una bolita de un buen helado de vainilla. No le pongas nata, por favor... La anularías.

Etiquetas: , ,