Ensalada de frutas de otoño

Sí... Frutas de otoño y en las que el cálido color naranja y el rojo intenso rubí son protagonistas. Manga, carambola y granada. ¡Cóctel de vitaminas!
Una deliciosa manga madura y unas preciosas estrellas de carambola, salpicadas de unos frescos granos de granada y unas nueces, son los ingredientes que componen esta riquísima ensalada de frutas otoñales. Más fácil, fresca y sana, imposible.

INGREDIENTES:
- 1 manga madura pelada y cortada en trozos
- 1 carambola madura bien lavada y cortada en estrellas
- 1 granada
- 4-5 nueces

ELABORACIÓN:
Pelar la manga y cortarla en trozos. Lavar la carambola y cortarla sacando las estrellas de su forma. Desgranar la granada y echar los granos por encima, al igual que las nueces peladas.
Una ensalada o postre exquisito. Sírvelo como más te guste: en plato o en vasito. Cómelo como quieras: de entrante o de postre, de desayuno, merienda o cena. La fruta debe formar parte indisoluble de nuestras vidas, así que no te olvides de ella. Además...¡la fruta está de moda! Una receta que no es receta, pero que es deliciosa, sabrosísima, aromática, muy fácil de preparar y que hará las delicias de grandes y pequeños. ¡Te lo garantizo! 
Para quienes no sepan qué fruta es la carambola, decirles que procede de Indonesia, India y Sri Lanka, aunque ya se ve en muchos mercados del mundo. ¡Y es tan curiosa su forma una vez cortada! Esa característica forma de estrella no deja indiferente a quien la tiene delante. De hecho, hay quien la llama la fruta china o la fruta estrella (incluso tamarindo chino). Se ha llegado a decir que no puede comerse cruda; pero, claro, no debe comerse verde, pues es agria a más no poder si se come sin que esté madura. Sin embargo, madurita es deliciosa, agridulce, refrescante y fibrosa. Se hacen estupendas mermeladas y jugos con ella. Si la ves en tu frutería, ya no tienes excusa... ¡Muy recomendable!
Cambiando de tercio...Estos últimos días han sido tristes en mi familia. Mi abuela ha fallecido y, aunque es ley de vida que vayamos perdiendo a los mayores, no por ello deja de ser menos pérdida. Nos deja una guerrera de noventa años; una luchadora que dejó su tierra natal para llegar a una Isla de la que no sabía nada, sacando a sus hijos adelante en una época en la que el trabajo fuera de casa nos era totalmente ajeno a las mujeres. Coqueta y de gran carácter. Siempre con sus labios pintados. Hasta el final. ¡Hasta siempre Isita!

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