Temporada de setas

Nos chifla ir de setas. Me repito. Lo sé. Pero es que me gusta tantísimo... A menudo, reconozco, me despisto con una hoja que cae, un pajarillo que canta, un chaparrón repentino, una seta de las que no me atrevo a coger... Tengo que decir en voz alta que el cesto de Marc siempre va más lleno que el mío, pero, a cambio, yo disfruto del bosque una barbaridad. Vaya, que me voy satisfecha del paseo, las vistas y mi cesto medio lleno, que no medio vacío... 
En esta ocasión, no hay níscalos. Fuimos a por mi seta preferida: la cantarella o rebozuelo (cantharellus cibarius). Por suerte, esta menda lerenda, que se despista mirando la forma de un tronco y que se da alguna que otra culada, pilló ese boletus edulis que ven en la foto fruto de ese mismo despiste. ¡Nunca hay mal que por bien no venga! ¿A que es una monada? Da pena comérselo, pero, no es una pena que angustie, así que va a ir a parar a una pastita deliciosa. 

En próximas entradas les contaré cómo he cocinado estas delicias que nos da la madre Naturaleza; porque tenemos que agradecer lo que el bosque nos regala tan desinteresadamente. En todo caso, permanezcan atent@s, porque prometo recetillas curiosas o distintas para preparar hongos. Todo sea por ayudar a dar ideas sobre modos diferentes de cocinar estos manjares de la tierra.

Les deseo una muy  buena semana. Sean felices...

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