Comida de Navidad: Pastela de pollo, mango y espinacas

Parece domingo por la tarde y no es más que un simple martes; eso sí, martes veinticinco de diciembre: es Navidad. Para quienes son creyentes, es un día de celebración religiosa, lleno de buenos propósitos y despliegues de fe y buenos sentimientos. Para quienes no lo somos, es un día festivo, en el que nos dejamos imbuir de la magia del comienzo del invierno. ¿Les gusta el invierno? A mí me fascina esta estación del año. El cielo tiene un color intensamente azul, el aire fresco nos activa el cuerpo y hasta el más tímido rayito del sol nos hace sentir una felicidad inmensa.
Hoy, sin más, el día ha amanecido despejado, pero los alisios amenazan con nubes traidas del norte, lo que probablemente se traducirá en lluvias en los próximos días. Mientras tanto, disfrutamos de un precioso y fresco día en el que me ha despertado el tintineo de los cascabeles de las ovejas que pacían despreocupadas justo debajo del balcón de mi casa. ¿No les parece un maravilloso y curiosísimo despertar, viviendo a 13 km de Las Palmas de Gran Canaria? En el rebaño había cinco preciosos corderitos y tengo la sensación de que se han librado de las navidades. Por suerte, llegarán alegres y saltarines al verano. Al menos eso espero.

Una comida agradable, a base de restos existentes en la nevera, un buen vino, unas mandarinas y, como no, buena compañía. Luego, el sopor se apoderó de mí y el sofá me adoptó como al hijo pródigo. Mi amiga, la manta de cuadros verde y blanca, se encargó de mantenerme calentita y el nuevo T.V. me guiñaba un ojo mientras reponían una de las pelis de romanos que más me gustan: Gladiator. ¡Lloro como una magdalena! Y la habré visto unas ocho o diez veces... En fin... Mejor les cuento cómo se hace esta deliciosa pastela; ¿les parece?
PYREX me ha proporcionado esta estupenda fuente de cristal que tiene su tapa, aunque en esta ocasión no la vean. Se trata de un recipiente 4in1 plus de PYREX. Se puede usar en el horno, microondas, congelador y para transportar comida o líquidos sin temor a derrames. El material es fantástico y el tamaño, estupendo para el día a día o para usar en estas fiestas navideñas. Presentas y, si sobra algo, le pones su tapa y guardas en la nevera.
Este plato es sencillísimo de preparar y puedes usar cualquier resto que tengas en la nevera. Creo que, en este caso, el pollo y las espinacas casan muy bien con el delicioso y aromático mango y con la dulzura de las pasas. El toque salado lo aporta, sobre todo, el queso emmental gratinado que se funde con el resto de los ingredientes. Llegados a este punto, supongo que ya sabrán que la pastela es un plato árabe de hojaldre hecho con pasta filo y relleno normalmente de carne, cebolla y otras verduras; pero ya saben la máxima de mi cocina: ¡imaginación y aprovechamiento al poder!

Les dejo con mi particular felicitación navideña.




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