2013...Naturalmente, más sano y de rechupete

La desazón ha terminado y la rutina nos lía la manta a la cabeza. Se agradece volver a la tranquilidad, al cole, a la oficina... No nos gustan los atascos, el enfriamiento de las emociones, la aceleración de nuestra vida diaria. Pero, si en determinados instantes pudiésemos parar el reloj... 
Atardece en la finca de mis padres, en las medianías de la isla de Gran Canaria. Cesto de fruta bajo un naranjo.
Busquemos un rincón que nos guste, que nos permita intimidad; cerraremos los ojos y dejaremos que nuestra mente vague libremente... Sin sujeciones. Ese ratito nos sabrá a gloria. Nos insuflará energía y buenas vibraciones. Nos cargará las pilas. Respiremos profundamente y sintamos lo que nos rodea. Ese instante es nuestro y no tenemos que compartirlo. 
Mandarinas y naranjas, dulces y aromáticas. Cogerlas del árbol y comerlas. Puro placer.
Cuando el estrés nos sacude, la naturaleza es una ayuda maravillosa para lograr esos momentos de relax y de desconexión de la rutina. Sentad@s sobre la arena o una roca, frente al inmenso océano o, si lo preferimos, bajo un naranjo, aspirando el aroma intenso de la fruta madura. Cualquier sitio nos vale para conectar con nosotr@s mism@s. Sólo tenemos que estar receptiv@s.
En invierno también florecen las plantas. Euphorbia milii (espina de Cristo), narcisos y rosa. Bellezas de la naturaleza.
Este blog es, a menudo, uno de esos rincones para mí... En el que desconecto de mi rutina habitual y dejo pulular mi imaginación. En él mezclo muchas cosas que me gustan y me satisfacen: escribir, cocinar, fotografiar, la naturaleza, la tierra... Y, a veces, tengo la fortuna de poder hacer todas esas actividades casi a la vez. 
Mandarinas, naranjas, aguacates, albahaca y tomillo. Un cesto lleno de aromas. 
¡Sano y de rechupete! seguirá activo este año 2.013. Quizás unas semanas más que otras, pero el trabajo y mis otras ocupaciones también requieren de mi presencia y dedicación. Sé que sabrán disculparme. Intentaré traerles más recetas que puedan ayudarles en sus menús diarios; que puedan ser preparadas en sus casas sin complicación o, en algunos casos, con un poco más de elaboración. Sin embargo, espero poder obsequiarles con mucha comida natural. De la que en casa nos gusta y de la que más agradecen nuestros cuerpos y mentes. Espero y deseo que esos productos que nos regala la madre naturaleza sean los protagonistas de los platos que les brindaré durante este año. Naturalmente... ¡Sano y de rechupete!

¡Les espero! 

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