Bollitos de avellanas y miel de ágave

En el post anterior les hablaba de la tormenta que azotó a las Islas Canarias y, hoy, me presento con el anticipo de la hermosa primavera. Porque anda que no se nota ya que la primavera está tocando en la puerta. Estos últimos días hemos estado rozando los 24ºC y ya ves a algunas personas que hacen incursiones en los vestuarios veraniegos. No sé ustedes, pero yo no tengo ninguna gana de que lleguen las temperaturas altas. Detesto el calor. Sí, ya sé que es raro siendo canaria, pero así es. No me gusta el calor y lo digo en voz alta. Soy un poco sofocona y me siento mucho más cómoda cuando hace algo de fresquito. Además, teniendo en cuenta que por razones laborales ando bastante por la calle, los calores rigurosos del estío no me ayudan en absoluto. ¿Y a ustedes...? ¿Les gustan las temperaturas frescas o el calorcito? 
Las buenas temperaturas de los últimos días nos permitieron pasar un estupendo día al aire libre, compartiéndolo con mis padres. Y, claro, yo llevé un delicioso postre que duró menos que un chupa chup en la puerta de un colegio de primaria. Unos suaves bollitos de avellanas y miel de ágave sirvieron para culminar la comida. Para chuparse los dedos. ¡Que se lo digan a mi padre!
Llevaba varias semanas con muchas ganas de hacer algún dulcito con este tipo de masa y, aprovechando que comíamos al aire libre, después de trabajar un pizquito en el huerto, la ocasión vino rodada. Nos supo a gloria bendita. 
- Se trata de unos bollitos deliciosos, amarillitos, suaves, dulcitos pero nada empalagosos.
- La masa lleva muy poca cantidad de azúcar y lo que realmente los endulza es el delicioso sirope de ágave. El sirope de ágave o la miel de ágave es el jugo o néctar que que se obtiene del ágave, planta crasa que en Canarias llamamos pita. El sirope de ágave tiene un poder edulcorante superior al azúcar comercial, siendo su índice glicémico inferior a ésta, por lo que los diabéticos lo toleran mejor. Es igualmente rico en fructooligosacáridos, sustancias que tienen una función prebiótica, muy positiva para la salud de nuestro intestino. Personalmente me encanta en las infusiones, porque tiene un sabor más fresco y suave que la miel, por lo que distorsiona menos su sabor.
-  La masa es un poco difícil de trabajar, sobre todo una vez se le añade la mantequilla, por lo que les recomiendo que metan la masa a ratitos en la nevera para que sea un poco más fácil de manejar y amasar.
- Esta masa les puede servir para hacer las famosas caracolas, con o sin crema. En principio me tentó hacerlas; sin embargo, y finalmente, me incliné por hacer un pastel con posibilidad de sacar porciones individuales de manera sencilla. De ahí estos bollitos.
Mi amigo Iván, de La cocina de un solitario, lleva semanas presionándome para que presente una receta al concurso de Yolanda. Iván, mi niño, aquí la tienes... Espero que te guste, chiquillo, aunque sé que las avellanas no te terminan de convencer. Con estos bollitos de avellanas y miel de ágave participo en el Concurso "Pasteles, pastas, galletas, merengues, tartas, panes dulces y salados" que organiza Yolanda, de Cocido de Sopa

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