Pan de naranja en caldero

Estos días me siento un poco enojada con todo. No hay una única razón, sino muchas que se amontonan sobre mis hombros y me aplastan contra la realidad. Y la realidad, a menudo, no suele estar pintada de hermosos colores brillantes y, si te la encuentras de frente, te da un coscorrón. Cuando me siento superada por las circunstancias, me recluyo en mí misma, cosa extraña porque suelo ser una persona extrovertida. Rebuscando en mi arca personal, entre enfados e ilusiones, suelo encontrar el coraje para tomar nuevas fuerzas que me permiten seguir caminando en el tortuoso, y a veces indescifrable, sendero de la vida. ¿Y saben qué me ayuda en esas introspecciones personales? Centrarme en pequeños entretenimientos, como mimar mis plantas, fotografiar una florecilla que nace, intrépida, al final del invierno, y amasar... Sí, amasar.
Amasar desconecta mis frustraciones, que se disipan con el trabajo y el calor que produce el cuerpo. No hay espacio para cábalas mentales. La vida vuelve a aparecer luminosa y esperanzadora ante mis ojos. Cualquier decaimiento previo se derrite por efecto del calor. Algo tan simple como eso. La introspectiva termina con nuevos e ilusionantes clavos a los que agarrarse para lograr continuar la marcha vital. Y esos mecanismos mentales realmente funcionan. No hay nada, por complicado que parezca, que no pueda superar. 

¿Qué les ayuda a ustedes a salir de sus momentos de decaimiento? ¿Se adentran hacia sí o prefieren exteriorizar sus emociones y sensaciones? ¿Cómo resuelven esos conflictos? ¿Les ayuda la cocina? ¿Tienen alguna otra actividad que les ayude a superar el enfado, la frustración...? ¿La comparten conmigo?
¿Han visto qué aspecto tiene la miga del pan y el extraordinario color de su corteza? Pues no podrían imaginar su aroma, salvo que lo hicieran. Un maravilloso olor a naranja se deslizará por sus casas y las impregnará de un intenso perfume cítrico. Les recomiendo fervientemente que lo hagan, porque, aunque parezca difícil de hacer, no lo es; sólo es algo laborioso y la compensación es inigualable. Es un pan de campo, pero algo sofisticado por ese aroma a naranja, ideal para comer en rebanadas con carnes y embutidos a la brasa. ¡Hasta solo con un poco de aceite de oliva virgen extra! 
Nosotros comimos este riquísimo pan de naranja hecho en caldero con una deliciosa sobrasada a la brasa y un butifarrón negro que pueden ver en la foto inicial. ¡Qué delicia más pecaminosa, por favor! 
Disfrutamos de una comida sencilla, pero de alimentos de calidad, en medio del campo, en una zona que es un paraje protegido en la Isla de Gran Canaria; rodeados de naturaleza... ¡Y es que la primavera ya despunta! Las florecillas comienzan a verse por doquier y es todo un lujo poderlas admirar mientras una se come una rebanada de pan con un buen trozo de sobrasada a la brasa. ¿No les parece a ustedes...?
- El pan hecho en caldero tiene un qué sé yo que no es sencillo de explicar, por lo que les invito a hacerlo y probarlo. La humedad que se mantiene dentro del caldero durante toda la cocción facilita un pan de corteza perfecta, crujiente, sin ser dura y que rezuma un aroma que pudiera parecer ahumado. Pero, ya les digo; mejor es que lo prueben. Los mejores panes que hago, la mayoría de las veces, han sido hechos en caldero.
- Les parecerá que, al ponerle la ralladura de naranja, se acercaría más a ser un pan dulce; pero ya les digo yo que no es así. Es un pan, pan, sin discusión. Pero el aroma... ¡Ayyyyy, ese aroma...!
- La maravillosa y alveolada miga se debe al amasado con pliegues y a la humedad generada en el caldero. No hay más que eso.
- Hay quien me ha preguntado que a veces le falta humedad a su masa o le sobra, siguiendo mi receta. La humedad depende de la del ambiente. En mi tierra hay mucha humedad ambiental, por lo que probablemente ustedes tengan que observar su masa y ver si le sobra o le falta agua. Si les está quedando seca, no pongan mucha agua de golpe; vayan poniendo poquito a poco y amasando, porque, una vez se va amasando, se puede ir viendo si le hace falta más o menos agua. Si le sobra humedad después de un rato de amasado, añadan un poco de harina.
- Sobre el enharinado que se le aprecia al pan... Una vez vaporicé el pan con agua justo antes de meterlo en el horno, le espolvoreé un poco de harina normal por encima. No es necesario, pero queda bonito.
- Me han preguntado qué es un caldero y me he quedado sorprendida, pues, aunque sé que en la Península la mayoría usa la palabra olla o cazuela, pensé que conocerían el término caldero (olla metálica). ¡Qué gracia me ha hecho! ¡Pero si hasta hay una profesión que es la de calderero! Además, caldero es una palabra antiquísima que designaba incluso al recipiente para darse un baño caliente y, de ahí, caldera, como estructura para dar calor. ¿No se acuerdan de esos enormes calderos colgados sobre el fuego del hogar? En fin, ahí queda...
Y no dejen de comer pan. No hagan caso a la chorrada de limitar a puras miguitas el consumo de pan. Coman pan, pero olvídense de salsas grasientas y acompañamientos calóricos. Un bocata de jamón o de queso, puede ser la mejor de las comidas. El pan, salvo para los celíacos, es un alimento imprescindible. Energía sin grasas

¡Sano y de rechupete!

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