Mi mejor queque: la receta perfecta del bizcocho clásico

Después de muchos años, creo que he encontrado esa receta de bizcocho o queque, que es como lo llamamos en mi tierra, que siempre queda perfecta. Al menos para mi gusto y el de quienes me rodean. Fíjense en las caras de felicidad y disfrute de las últimas personas que lo han podido degustar...
Se trata de un bizcocho muy esponjoso y ligero; con un delicado sabor a limón y con una corteza que tiene un punto crujiente que, personalmente, es lo que más me gusta. Puede llevar una cobertura sencilla, pero no es necesaria porque está riquísimo sin nada por encima. Se hace con pocos ingredientes y,  una vez  asimilas el proceso, puedes hacer muchas otras variedades de este mismo bizcocho: de cacao, con frutos secos, de vainilla... Les puedo asegurar que, si siguen el proceso e intentan comprender bien cómo se distribuye el calor en sus hornos, lograrán un bizcocho siempre delicioso y que a todo el mundo encantará.

Con las cantidades que les voy a dar sale un queque alto y con una bonita forma redondeada. Para que les quede alto es importante que usen recipientes rígidos, bien metálicos, bien de cerámica. Los bizcochos no quedan tan bien en silicona como en recipientes rígidos, porque, al crecer con el calor del horno, si el molde es blando, la masa empuja los lados y en vez de crecer hacia arriba, pierde parte de su impulso yéndose hacia los lados. Además, la corteza tampoco queda tan buena y crujiente en un recipiente de silicona.

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