Bizcocho de limón y nueces (mi queque infalible) y unas preciosas dalias

Quienes me conocen personalmente, saben que soy amante de las cosas bonitas, especialmente si las "fabrica" la madre Naturaleza. La artesanía y los objetos bellos hechos a mano, con mimo y buen gusto me enloquecen. Un buen queque casero cuyo aroma inunda cada rincón de mi casa es el mejor perfume y unas delicadas fresas de Valsequillo, un pueblito fresero de Gran Canaria, el toque perfecto. La conjunción de toda esta belleza real  y sin artificios es la protagonista de este post, mediante el que les deseo un feliz fin de semana.
Una encantadora cliente me regaló este precioso ramo de dalias. Fue verlo y enamorarme. Love at first sight... Really love. Sé que hay dalias de muchas variedades, pero jamás había visto éstas tan grandes y despampanantes. Son realmente enormes y les pesa tanto la flor, que las pobres se van inclinando hasta casi doblarse del peso. Además, han visto qué precioso color amarillo claro... No sé si me decidí a escribir este post por el queque o por enseñarles estas bellísimas dalias. ¿Ustedes qué creen?
En cuanto al queque... Es la misma receta que ya les he contado en otras ocasiones y que es perfecta. Es sencilla de hacer, muy básica, pero realmente infalible, según mi propia experiencia. Lo único que hago es introducirle pequeñas variaciones para cambiar el sabor. En este caso, he añadido algo más de zumo y ralladura de limón y un buen puñado de nueces. Y, para aportar algo de color y sabor de temporada, he querido acompañar este queque de unas riquísimas fresas. Más fácil, imposible.
Como ya he dicho en alguna otra ocasión, este queque tiene una textura muy suave y delicada. Tierno y esponjoso a rabiar. De esos bizcochos que no te llenan demasiado y que gustan a todo el que los prueba. No es nada empalagoso ni pesado de digerir y pueden prepararlo para una merienda con amigas, sobre todo si están con la bobería del peso por eso del veranito. No harán más que picotear de él... Y si lo sirven como yo, acompañado de unas fresas, unas cerezas incluso, quedarán como reinas. A mí, personalmente, me apasiona la corteza, que se quiebra entre los dedos y se disuelve en la boca. Se me hace agua la boca sólo de pensarlo.
Me gustan muchísimo las dalias y su infinidad de variedades... Sus curiosos pétalos llaman poderosamente mi atención. ¿Se han fijado la alineación perfecta que tienen? Incluso las dalias de pétalos "despeluzados", mantienen una sincronía delicadamente orquestada entre ellos. Es increíble lo que la Naturaleza hace. Incluso cuando crea algún elemento raro y peculiar, lo miras atentamente y es "perfecto". Adoro esta impresionante joyería natural. 

Y a ustedes...¿Les gustan las flores en general? ¿Las dalias particularmente? ¿Qué flor es la que les hace soltar un "ohhhhhhhhhhh" o enmudecer contemplándola?
Feliz fin de semana amigos y amigas. Disfruten mucho y sean felices.

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