Comer en... Tasca La Barbería (Las Palmas de Gran Canaria)

Inauguro una nueva sección en Sano y de Rechupete. Se trata de dar mi opinión, personal e intransferible, sobre un negocio de restauración concreto. No será nada extraordinariamente serio, sino, simplemente, explicar si me ha gustado o no comer en un local, si me he sentido cómoda y si repitiría o no. Si a ustedes les sirve para hacerse una idea, bien, pero no tengo muchas pretensiones a este respecto. Y que quede claro que no hay contraprestaciones de ninguna clase. 

Para comenzar la sección, les traigo la tasca La Barbería, un local de picoteo muy conocido situado en la calle Mendizábal, número 14, de la Ciudad de Las Palmas de Gran Canaria.
Anoche salimos a pasear por los tradicionales barrios históricos de Triana y Vegueta de la capital grancanaria. La noche estaba despejada y fresca, pues no pasábamos de los 18ºC, pero apetecía mucho caminar por sus calles empedradas, unas, y adoquinadas, otras. Eran las 21:30 horas del sábado noche,  pronto aún para el picoteo, las cañas y los vinos en esta zona de ocio nocturno, por lo que no había mucha gente y pudimos elegir sin problema el local donde queríamos entrar a comer algo. Marc eligió la tasca La Barbería. Y entramos...

Habíamos comido antes en este local, pero hacía tiempo, así que fue casi como la primera vez. Es un restaurante de estética curiosa, dado que en sus tiempos fue una barbería muy concurrida de este barrio histórico, cerca del Mercado de Vegueta. Sólo por eso ya merece la pena entrar y sentarse a tomarse una caña. Al entrar ya había cuatro mesas ocupadas. Nos sentamos en una pequeña mesa para dos y nos trajeron las cartas sobre la marcha. Había ensaladas y otros entrantes variados, verduras, pescados, carnes y postres. Fuera de carta nos ofrecieron unas "papas del chef" y unos "mejillones en salsa picantita". Pedimos un par de cervezas, una ensalada de mango (sustituido por papaya, porque no es temporada de mango), mozzarella y jamón serrano; unas papas del chef y unas croquetas de cherne (uno de los pescados típicos de los platos típicos canarios). 

Nos trajeron rápidamente las cervezas y un bol medianito de ensalada. Los trozos de papaya eran para bocas pequeñitas y el jamón serrano consistía en ocho tiras delgaditas y pasadas por la sartén. Me parece que 7,80€ es un precio exagerado para el tamaño y la presentación de esta ensalada.

En cuanto a las papas del chef... Según Marc el "chef" se debió dar un golpe en la cabeza. Unas papas cortadas en cuadros demasiado pequeños y blanduchas, con 2 champiñones cortados en trozos desiguales y  1 salchicha de frankfurt (la típica de lata) cortada en ruedecitas finas. Un plato mal presentado, feo diría yo; es el típico plato que prepararía un universitario de primer año en su piso de estudiante. Que esta ramplonería culinaria costase 8,25€ me pareció como para sonrojarse. 

Las croquetas de cherne eran de cherne, eso sí... Venían acompañadas de papas paja completamente desmenuzadas. La camarera que tomó la comanda nos comentó que venían 6 croquetas, pero, luego en el plato venían 5, que estaban bastante secas porque no tenían casi bechamel. No sé; será una manera distinta de hacer croquetas. Las 5 croquetas de cherne costaron 7,50€. Juzguen ustedes mismos.

Terminamos la cena-picoteo con un par de cafés. Y aquí tienen la cuenta de la Tasca La Barbería, "algo diferente", según reseñan sus propietarios. Para concluir mi opinión sobre este restaurante, les diré que su carta sencilla podría emplear ingredientes de más calidad, contar con platos mejor presentados (en su Facebook, no obstante, muestran platos que yo no vi en ninguna de las mesas de alrededor) y más generosos en cantidad que los que nos sirvieron. Miré las mesas que nos rodeaban y no vi nada que llamase mi atención, salvo un plato de calamares rebozados que tenían mejor aspecto que todo lo demás. O sea que, sinceramente, no creo que repitamos. Una lástima, porque el lugar en sí bien merece la pena y el personal me pareció correcto y atento en el trato.
Por último, les dejo con unas fotitos de la noche en el casco histórico-comercial de Vegueta y Triana. No había mucha gente, creo que porque era pronto; quizás por la crisis, los exámenes de los universitarios... A saber.
Pasen buena tarde de domingo.

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