Papas bravuconas

¿A quién no le gustan las papas bravas con ese picantillo tan agradable? Es una de las tapas españolas más emblemáticas y presente en la mayoría de los bares de nuestro país. Pues bien; yo he optado por hacer una versión personalizada basada en una receta que encontré en uno de mis libritos de recetas favorito: Patatas y verduras de la Editorial Parragón.
Estas papas son muy fáciles de hacer y tan deliciosas que, si las prueban, no tendrán más remedio que volver a hacerlas y darlas a probar a sus amigos e invitados. Pueden servir como picoteo o como estupenda guarnición de carnes y pescados. Pueden comerse calientes y humeantes, tibia o incluso frías. Ustedes deciden. Háganme caso y prueben estas papas bravuconas. 
En esta ocasión, las papas bravuconas han formado parte de un menú informal, pero sano y delicioso. Una ensalada de espinacas, tomate y queso feta, aderezada con limón, aceite y sal, aporta el punto fresco a estas papas traviesillas y unas lascas de atún en aceite (y totalmente casero) completan este menú saludable, brindándonos unas riquísimas proteínas. 

Puedes preparar estas papas para una comida al aire libre, pues frías están riquísimas. En una barbacoa hará las delicias de tus invitados y, si las sirves en pequeños cuencos estratégicamente distribuidos en las mesas y rodeados de ensaladas de distintos ingredientes, harás que nadie quiera separarse de esas mesas. Ni siquiera los más pequeños...

Estas papas bravuconas son una tentación, pero sana y de rechupete. ¿Sigues resistiéndote a probarlas?

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