Pasta a lo Jamie Oliver y oda a los programas de cocina de calidad

Me encanta Jamie Oliver. Es de los pocos cocineros que me lo hacen pasar bien mientras veo sus magníficos, divertidos, espontáneos y frescos programas de cocina. Porque, aparte de las recetas maravillosas y llenas de fusión que prepara con su peculiar estilo, sus programas son un show televisivo en todos los sentidos. Jamie Oliver, y su cocina, te pueden gustar más o menos, pero los programas están estupendamente realizados. No como los cutres programas españoles realizados en aburridos estudios, con luz artificial, cocinas en las que nadie cocina nada y con cocineros y cocineras que miran a la cámara más tiesos que un palo de escoba. ¿Qué me dicen de ésos que no hacen más que decir tonterías o se nos aparecen con sombreritos absurdos o broches de colorines que pretenden hacer mucha gracia y lo único que provocan es una carcajada estruendosa por patéticos? Tengo atravesados a dos o tres... No puedo evitarlo. Hay alguno que está continuamente soltando unas risitas falsas y estúpidas y a mí me dan ganas de soltarle dos mamporros a ver si se le pasa la bobería. 
Y sí... Hoy estoy enfadada. Mosqueada. Molesta. Cabreada. Enfurruñada... Ha habido un cambio potente en la estructura de la oficina a la que estoy adscrita (ya saben que soy autónoma) y me va a llevar unos días asimilarlo. Además, vuelvo a estar fastidiada de la garganta y, en fin... Así que discúlpenme la mala baba que voy a tener en los próximos posts. 

Pero volviendo a los programas de cocina españoles... ¡No me digan que no son malos! En España tendremos la crème de la crème de la cocina mundial, pero...¡cuánto tenemos aún que aprender sobre cámaras! Esos decorados huecos en los que sólo se hace propaganda de marcas de electrodomésticos, de un gran comercio o de una marca de aceite. Cuidado, no tengo nada contra la publicidad, pero es que parece que el programa se hace exclusivamente para que se vea tal o cual frigorífico.  Horrendos; me parecen programas petardos. ¿Para cuándo un programa con luz natural y bien filmado? No pretendo yo (¡válgame el cielo!) que tengamos a una preciosa y sensual Lorraine Pascal. No, no, no... Menos aún a la estupendísima australiana Donna Hay... Nos tendremos que conformar con una tal Samantha. Me plantearé emigrar o, como dice nuestro perspicaz gobierno, practicar la movilidad laboral, con tal de perder de vista a nuestros cocineros "simpatiquísimos" de la tele.

Una petición: ¿me cuentan ustedes cuáles son sus cocineros televisivos más odiados menos apreciados? 
Esta pasta se la vi a hacer a Jamie Oliver el domingo pasado; en directo, no... En la TV. ;) Se trata de una pasta sencillísima, pero llena de un sabor realmente maravilloso, delicado y fresco. Sólo me faltó añadir un chile rojo fresco; no tenía y opté por una guindilla seca, pero estoy segura de que mejoraría sustancialmente con un chile fresco. Si les gusta la pasta sencilla, sin mucho salserío, ésta es una de esas recetas que les dejarán con ganas de repetir.

Besitos y feliz fin de semana a todos.

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