Tarta mágica de chocolate

Sí, amig@s... La magia existe y en esta ocasión es de chocolate.
Ayer fue el cumpleaños de mi hermana y, al igual que yo, es chocolatera al máximo. A ambas nos encanta el chocolate negro, fuerte, amargo... ¡Nos apasiona! Y como la ocasión lo merecía, le preparé una tarta de chocolate mágica. Y ustedes se preguntarán... ¿Por qué es mágica? ¿Porque te transporta al paraíso de los amantes del chocolate? También, pero no es la razón por la que he llamado "tarta mágica" a este pastel. Fíjense bien en la fotografía y observen las capitas que tiene. ¿Las ven? Pues no las he hecho yo. Aparecen solas durante la cocción en el horno al tener los ingredientes densidades distintas y al reaccionar al calor de manera diferente. ¡Fueron toda una sorpresa!

Por cierto, ahora acabo de darme cuenta de que Sandeea, de La receta de la felicidad, ha denominado a una de sus magníficas tartas "tarta mágica (o imposible)" y lo hizo antes que yo, así que, al césar lo que es del césar. Yo no me he basado en la de ella, aunque quiero hacerla más adelante; de hecho, no tienen nada que ver mi tarta y la de Sandeea, pero no quiero que haya confusiones... Ambas hemos empleado la palabra "mágica" y nada más. Pero hay que reconocer que ella lo hizo primero que yo.
Fíjense que hay una especie de fina capa inferior que parece de una delicada galleta, textura que se debe a la harina; la inmediatamente superior es más oscura, densa y consistente debido a que el chocolate es más denso y se ha depositado abajo en mayor medida; la que está justo encima es más suave y tierna pues aglutina la mayor parte de la almendra molida, delicada y aromática; y, finalmente, la de arriba del todo es deliciosamente cremosa gracias a la grasa de la nata. Y, entre todas esas capas, la mermelada casera de albaricoque ha contagiado de una increíble y dulce acidez esta curiosa tarta, emborrachándola completamente. ¿Les apetecería probarla...? Pues anoten y sigan estos pasos sencillos. La magia de esta tarta es pura ciencia, pero no por ello te deja menos extasiad@.
Este pastelito, divino de la muerte, es un postre de los que yo llamo "para adultos". Es una tarta pecaminosa de sabrosa que está, tentadora hasta límites insospechados. Si tienen una cenita entre amigos, que sean chocolateros, les recomiendo fervientemente este pastel mágico, acompañado de un buen cava, fresco y burbujeante para buscar el contraste. Con este postre, la imaginación volará y ninguno de esos amigos olvidará la magnífica velada.
Espero que puedan hacerla y probarla y que, si les apetece, me cuenten la magia de esas capitas; si la química hizo que los ingredientes reaccionaran del mismo modo que lo hicieron en mi horno. Me gustaría que ustedes hicieran sus propias observaciones y las compartiesen conmigo. Cien ojos ven más que dos y cincuenta cerebros interpretan mejor los datos que uno. ¿Se apuntan...?

Disfruten del chocolate, de la noche... Sean felices.

*** Me han preguntado por la forma de hacer las rayitas de chocolate blanco. Pues bien, las hice como las hago siempre, con el Decopen de Lékué. Para mí, cualquier decoración con chocolate es sencilla de realizar con este utensilio maravilloso y que se limpia muy fácilmente. 

*** IMPORTANTE: María José Barquero ha hecho la tarta con almendras tostadas molidas y me cuenta que la tarta no le salió bien. Esta matización es importante y yo no me di cuenta de ello. O sea, las almendras deben ser CRUDAS. Yo utilicé una especie de harina de almendras que venden en paquetes de 1 Kg. ¡Muchas gracias por contarme tu experiencia M José Barquero!

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