Guiso de ternera al limón con rizos de pasta

¡Tres semanas sin publicar! Sí, ya sé que es mucho tiempo, pero es lo que toca. Cuando terminaba de trabajar y, después de cenar, me sentaba en el sofá, con el portátil sobre las piernas, les puedo asegurar que no tenía ganas, ni energías, para ponerme a redactar una entrada para el blog. ¡Si hasta amigos me han enviado mensajes al móvil para saber si me pasaba algo! Pues no, no me pasa nada, salvo la falta de tiempo. He estado adaptándome a la nueva compañía y, además, me he metido en un fregado de actualización del salón (sofá nuevo y estupendísimo, cortinas monísimas...). Sí, sí... ¡Éramos pocos y parió la abuela! Espero que en las próximas semanas todo se vaya recolocando, incluidos mis pensamientos, que no hacen más que ir y venir. ¡Caos mental! 

Mientras eso va sucediendo, les dejo con una receta deliciosa, para el comienzo del otoño... Fall begins! I love it.
Se trata de un plato de ésos que el estómago pide cuando llegas de trabajar, cansad@ y con pocas ganas de cocinar. De los que preparas casi completo el día anterior y, cuando llegas a casa, sólo tienes que hervir la pasta y poner la mesa. Calentito y con una buena ensalada de tomate y alguna fruta, es un menú perfecto para la vuelta a la rutina. En mi casa, esta clase de platos es un habitual, porque queremos comer bien, pero sin que la cocina se convierta en una pesadez que te amarre horas y horas. ¿Te animas a probarlo?
Estoy segura de que este plato gustará mucho en tu casa, por lo sencillo y suave que es. Puedes hacerlo con la carne que más te guste, sea ternera, cerdo, cordero, pollo... Incluso con pescado blanco o azul. Y si ya le añades unas setitas ahora que seguramente en algunas zonas ya empiezan a aparecer, será una comida gloriosa.
Prêt-à-manger! 

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