Spaghetti con pesto de espinacas, ajo y limón

Finalmente parece que el otoño está llegando a la Isla y con él el cambio de armario, las comidas calentitas, los calcetines y la mantita en el sofá, cursos de lo más variopinto, la temporada cultural de la capital grancanaria, las naranjas y aguacates... Todo cambia y, a la vez, todo sigue igual. 
Por un lado, la compañía en la que presto mis servicios está experimentando un profundo cambio de dirección y, aunque yo llevo relativamente poco tiempo en ella, he de reconocer que me afecta. Menos que a l@s demás, sí; aún así, el cambio me entristece, porque me gustaba mucho la mujer que llevaba las riendas. Le deseo toda la suerte del mundo, aunque no creo que sea necesario, porque tengo la certeza de que ella pisará fuerte en cualquier lugar en el que esté.
Por otro lado, me he apuntado a un curso de fotografía, al igual que hice el año pasado por estas mismas fechas. Estoy muy contenta y con ganas de salir a disparar por calles y veredas. Tengo mil y un proyectos en mente. Mi vena artística se encuentra desarretada, a pesar de que no tengo tiempo ni para hacer el cambio de armario (¡qué pereza!) y que llevo más de dos semanas sin teléfono y conexión a internet en casa. Lo del teléfono lo llevo bien; de hecho hasta me gusta que no suene. Pero estar sin internet... Es la primera vez que no cumplo la permanencia con una compañía, pero es que los incumplimientos de Vodafone claman al cielo. No quería un router Voip y se lo hice saber y me enviaron un router Voip y tengo tantos cortes de línea que parece que Eduardo Manostijeras ande pululando por mi calle. Me envían la primera factura facturándome el IVA, cuando en Canarias tenemos el IGIC. Reclamo educadamente y me tienen un mes esperando hasta que me dicen que no van a rectificar la factura salvo que les envíe un certificado de empadronamiento. ¡Señores, que hice una portabilidad de un teléfono con prefijo de Las Palmas! Pues nada... Devuelvo el recibo como modo de presión y me envían la misma factura, con Iva en vez de IGIC, y 20€ de recargo por devolución de recibo. ¡Toma Vodafone! No pago y me cortan la línea. ¡Toma más Vodafone! Tengo que decir alto y claro que, no gustándome ninguna compañía de telecomunicaciones en general, Vodafone es la peor con la que he estado. Y eso que yo pensaba que peor que Movistar no había ninguna. ¡Pues la hay! He solicitado una contratación con otra compañía y a la espera estoy de que conecten mi línea. ¡Qué ganitas tengo!
En relación con la fotografía, tengo que comunicarles una estupenda noticia. No sé si saben que, desde hace unos meses, formo parte como usuaria de la Asociación Foto Gran Canaria en la que hay gente profesional, semiprofesional y simpatizantes de la fotografía como lo soy yo. Es genial relacionarse con gente que tiene aficiones parecidas y que estén cerquita de casa... Pues bien, el viernes pasado, día 8 de noviembre, tuvo lugar la inauguración de la Exposición de Fotografía Solidaria de Foto Gran Canaria, cuyos beneficios por la venta de las fotografías expuestas van a parar a la ONG Banco de Alimentos Las Palmas, que falta que le hace. Pues bien; he tenido la fortuna de poder participar con dos fotografías propias y encima ya se han vendido. ¡Estoy más feliz que una perdiz! Si me siguen en Facebook, ahí he puesto alguna de las imágenes de la Exposición.

Y entrando ya en materia gastronómica... Esta receta la preparé hace unos días y fue un exitazo. Es una pasta fresca, sabrosa y muy ligera. Nada cargante, como lo son las pastas con natas y cremas. Siempre me ha gustado el sabor cítrico que deja el limón en los platos, pero he de reconocer que cada día me gusta más y le encuentro más posibilidades en toda clase de platos. Espero que se animen a hacerlo y comenten conmigo el resultado. Ya saben que me encanta que me cuenten sus impresiones, porque de eso aprendo mucho. Y sin más preámbulos... Unos estupendos spaghetti con pesto de espinacas, ajo y limón. 
¡Buena semana a tod@s!

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