New York Cheesecake con cobertura de turrón

Hacía bastantes meses que no subía una receta dulce al blog. He hecho algún bizcocho, un par de tartas de cumpleaños, pero, la verdad, poca cosa... Sin embargo, mi madre cumplió 65 años y había que celebrarlo por todo lo alto, por lo que elegí el cheesecake estilo americano de Las recetas de la felicidad y lo tuneé un poco. ¿Quieres verlo?
Me encanta el queso. Me gusta todo lo que lleva queso. Me chifla una buena tarta de queso. Sin embargo, nunca pensé que una cobertura que no fuera de frutas aciditas pudiera quedar tan bien y esta crema suave y delicada de turrón es la mejor pareja de baile de este cheesecake. No exagero. Al principio, pensé que se me había ido la cabeza al querer mezclar el queso con el turrón; una american cheesecake con una crema de turrón, producto tan español. Pues no... Una combinación tan delicada y cremosa que, si la pruebas, puede convertirse en un clásico en tus dulces y te la pedirán en cualquier ocasión. ¿No me crees...? ¿Estás dispuest@ a apostar?  
Es una tarta sabrosa, pero nada empalagosa. En la celebración del cumpleaños de mi madre gustó a todo el mundo. ¡Entusiasmó! Lo ideal es hacerla el día anterior a comerla. Por ejemplo, hacer la tarta de queso el viernes por la mañana, que se enfríe completamente y, por la tarde, meterla en la nevera, donde debería estar hasta el día siguiente. Igualmente, lo adecuado es hacer la crema de turrón el viernes por la mañana, montarla por la tarde y cubrir la tarta de queso el sábado por la mañana, si la vamos a comer por la tarde. ¿Para qué todas estas pautas temporales? Para que se asienten los sabores y, sobre todo, las texturas cremosas del cheesecake y de la crema de turrón.
¿Qué diferencia mi tarta de la de Las recetas de la felicidad? Mi cheesecake es cremoso, menos sólido que la clásica tarta de queso americana (observen el corte de la tarta de Sandra). Yo quería conseguir que las texturas combinadas de la tarta de queso y la crema de turrón se mimetizaran un poco más, por lo que añadí 1 huevo más y no incrementé la harina de repostería. Además, puse algo más de zumo de limón, porque quise que hubiera un punto más de acidez que contrastase con el dulzor del turrón. Si se fijan en el corte, la tarta es muy cremosa y el relleno y la cobertura casi tienen el mismo color. Y ese crocanti final... ¡Me he enamorado del resultado! Creo que tendré que repetirla, sobre todo porque la relación resultado-sencillez en la elaboración es suprema. Un pastel "im-pre-sio-nan-te".

Venga... ¡La receta! 
¿No les resulta tentadora...? ¿No...?

Etiquetas: , ,