Ensaladilla de pollo

El verano ha llegado al hemisferio norte y se ha estrenado con unos cielos azules espectaculares en las Islas Canarias. Parece ser que tendremos el verano astronómico más lago de los últimos siglos, pues durará 93 días y 15 horas, así que átense los machos y ármense de paciencia porque se prevé que estaremos bastante tiempo con ropa ligerita. Además, ¡estamos en fiestas! Tres municipios grancanarios está de celebración: Las Palmas de Gran Canaria conmemora sus fiestas fundacionales, cumpliendo 536 añitos; Arucas y Telde festejan San Juan. 
Me encanta la noche de San Juan. Desde niña me apasiona esa noche, casi mágica, en que tanta gente sale a la calle a encender hogueras, a reír, a comer, a darse un chapuzón en el mar o en los ríos. Es una celebración de origen pagano, muy vinculada a la Naturaleza y a la necesidad del ser humano de ayudarse del astro Sol para sobrevivir. Cuando estudiaba en Santiago de Compostela, esta maravillosa noche era mi preferida, a pesar de que siempre estaba a tope de exámenes. En Galicia se vive de una forma muy íntima y festiva, pero estas fiestas no son patrimonio de España. También se celebran en Portugal, Reino Unido, Suecia, Estonia, Noruega, Dinamarca y en muchísimos países de América Latina. 

Mañana noche, al igual que en años anteriores, nos reuniremos un grupo de amigos en la arena de la Playa de Las Canteras. Comeremos, nos tomaremos alguna cervecita, reiremos y disfrutaremos de los Fuegos de Artificiales organizados por el Ayuntamiento de la capital grancanaria. Una noche para gozar.
Recipiente obsequio de Pyrex España. Tiene su tapa, así que la ensaladilla reposa tranquilamente en la nevera sin coger olores.

Este año el calorcito se ha hecho de rogar, pero ha entrado dulcemente en mi casa. La brisa fresca ya se cuela por las ventanas y los rayitos del sol al amanecer hacen mil y un juego de luces en mi dormitorio. Son instantes de felicidad sencilla. Y, además, comienzan los maravillosos días de playa... Tendida sobre la arena caliente, bajo la sombrilla, escuchando el murmullo de las mareas. Más ratitos de felicidad. Las mañanas de domingo de playa son mucho mejores cuando, al llegar a casa, una encuentra un delicioso plato de jugosa ensaladilla de pollo. 
Los momentos de felicidad van y vienen. A menudo no estamos abiertos a ellos y nos pasan desapercibidos, especialmente porque tenemos mal entendido el concepto de felicidad. La vemos como algo abstracto y enorme al que sólo podemos llegar mediante el éxito material, pero nada más lejos de la realidad. Por eso, nos perdemos esos cachitos de buenas sensaciones que experimentamos cada día. Pensamos en llegar a la parada final del tren, donde nos espera Doña Felicidad, pero nos olvidamos de bajarnos en todas las paradas del recorrido para saber qué nos espera en esas estaciones de la vida. Hay que aprender a disfrutar de cada cosa que la vida nos pone delante: unas palabras bonitas de alguien que nos importa, un semáforo en verde cuando tenemos prisa, estar tumbada en la playa y ver pasar las nubes blancas, escuchar en la radio una canción que te trae recuerdos, una ducha refrescante, un aroma a lavanda en el baño, un plato sin pretensiones de ensaladilla de pollo...
Y a ti... ¿Qué momentos sencillos te llenan de felicidad?

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